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Hasta ahora no existía la maquinaria adecuada para procesar con garantías este tipo de residuos.

La Estación Experimental Agroalimentaria de la Fundación Cajamar ha logrado unos resultados “satisfactorios” en la utilización de un prototipo de máquina especializada en el tratamiento de los residuos agrícolas de los invernaderos, que pueden ser aprovechados para generar compost natural y biomasa.

 

La Fundación Cajamar ha destacado que hasta ahora no existía la maquinaria adecuada para procesar con garantías este tipo de residuos, ya que los diseños industriales estaban pensados para los restos vegetales forestales, y no para los provenientes de los invernaderos.

 

Uno de los principales problemas del procesado de los restos vegetales de la agricultura es que para gestionarlos de manera correcta es necesario su picado para reducir su volumen.

 

Las máquinas existentes hasta ahora se atrancaban con facilidad o ni siquiera eran capaces de procesar el resto vegetal de los invernaderos, ya que éstos suelen ir acompañados de unas cuerdas plásticas o biodegradables que dan soporte a la planta (conocidas como rafias), así como grapas y clips plásticos o metálicos que sirven de sujeción.

 

El nuevo prototipo, diseñado por la empresa murciana Talleres Guillén, ha permitido obtener unos resultados “satisfactorios” en las pruebas realizadas con restos vegetales de melón, pimiento y tomate de ciclo largo, estos dos últimos con distintos tipos de rafias, tanto biodegradables y como plásticas.

 

Según los fabricantes, la picadora está pensada para trabajar con los diversos tipos de restos vegetales que genera la agricultura bajo plástico al final de cada campaña y es capaz de procesar una hectárea de invernadero en una hora de trabajo y reducir su volumen hasta en un 60 por ciento.

 

La Fundación Cajamar ha destacado importancia de este avance, ya que es España se generan anualmente 1.734.420 toneladas de residuos vegetales en las 62.594 hectáreas de agricultura protegida existentes, que se pueden aprovechar para biomasa y compost natural.

 

El uso de este tipo de maquinaria en las explotaciones agrícolas puede repercutir de manera positiva en el agricultor, que necesitará menos portes para retirar el residuo y por lo tanto realizará una gestión “más eficiente”.

 

No obstante, los expertos de la Estación Experimental, ubicada en El Ejido (Almería), consideran que hay que “seguir trabajando en el desarrollo de rafias biodegradables como alternativa a las rafias plásticas, o en técnicas que hagan más fácil su retirada al final del ciclo de cultivo, ya que la presencia de estas últimas dificulta el uso de los residuos para compostaje o alimentación ganadera.

 

Fuente: Besana Portalagrario