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Desde que la crisis de la carne de caballo salió a la luz en 2012 hay quien se ha decantado por consumir más pescado y marisco, tanto más cuando se ha venido asegurando que son más saludables, al menos en teoría. Conforme con la legislación de la Unión Europea, los consumidores pueden consultar el origen del marisco antes de comprarlo, pero la mayoría de los restaurantes no están obligados a dar a conocer de dónde proviene el producto que sirven en la mesa.

 

Existe muy poca información sobre los contaminantes que afectan a este tipo de alimentos para los que las autoridades no han establecido máximos, contaminantes importantes como las biotoxinas generadas en florecimientos algales y la basura marina. Para mejorar la seguridad del consumidor y reducir los riesgos que supone para la salud humana, el proyecto ECsafeSEAFOOD («Priority environmental contaminants in seafood: safety assessment, impact and public perception») se propuso evaluar la seguridad relacionada con distintos elementos contaminantes prioritarios no regulados y evaluar su influencia sobre la salud pública.

 

El pescado y los crustáceos son nutritivos y no deberían faltar en una dieta sana. El inconveniente radica en los distintos tipos de contaminantes que contienen sin excepción: inorgánicos como antimonio, arsénico, cadmio, plomo, mercurio, selenio y sulfitos (utilizados en el procesamiento de las gambas) que en principio poseen el mayor grado de toxicidad; y orgánicos en forma de policlorobifenilos, dioxinas, distintos insecticidas organoclorados y varios contaminantes relacionados con la fase de procesamiento (nitrosaminas y posiblemente varios productos del proceso de cloración). Los productos del mar procedentes de la acuicultura también presentan un riesgo potencial notable para los consumidores.

La contaminación oceánica y el cambio climático han despertado preocupación no sólo por el estado general del entorno marino sino también por el impacto en la seguridad de los alimentos que se extraen de él y su seguridad para la salud pública. No abundan las relaciones cuantitativas claras entre la concentración de contaminantes en el entorno marino y la hallada en los productos del mar y por tanto es necesario dedicar más esfuerzos científicos al estudio de la transferencia de estos contaminantes entre ambos sistemas.

 

ECsafeSEAFOOD, financiado con 5 millones de euros, es un proyecto pionero que aumentará la seguridad de los productos del mar en relación a las sustancias medioambientales contaminantes que pueden contener y evaluará el impacto que estos contaminantes generan en la salud pública. Todo ello redundará en beneficio de la gestión de riesgos y aumentará la concienciación pública al respecto.

El proyecto reúne a especialistas en distintas disciplinas de la ciencia alimentaria como la ecotoxicología, la bioquímica, la nutrición, la evaluación de riesgos, la calidad de los productos del mar y el estudio de las percepciones y el comportamiento del consumidor. En la asociación participan PYME que facilitarán la transferencia y la utilización de los resultados de la investigación.

 

Su coordinación recae sobre el Dr. Antonio Marques, que explicó que «El proyecto ECsafeSEAFOOD estudiará si existe una relación entre la contaminación del entorno marino y la calidad de los alimentos que se extraen de él. Los beneficios para la salud del consumo de este tipo de alimentos se han demostrado por diferentes vías y ECsafeSEAFOOD desarrollará herramientas para garantizar estos beneficios en el futuro».

El Dr. Marques añadió: «El proyecto ECsafeSEAFOOD aportará indicios científicos que servirán de base para desarrollar un conjunto de políticas comunes de seguridad alimentaria y medidas y políticas relativas a la salud y el medio ambiente».

 

Dada la gran atención prestada por los medios de comunicación a las ventajas y los riesgos que comporta el consumo de productos del mar durante el incidente de la carne de caballo, y hasta que la ciencia no genere los medios necesarios para evaluar la seguridad de los alimentos, quizás la mejor idea sea empezar a comer insectos. Después de todo son los alimentos más nutritivos en cuanto a minerales y proteínas. Además resultaría positivo para el planeta que los occidentales superaran un tabú cultural de siglos de antigüedad y dieran una oportunidad a la entomofagia.

 

ECsafeSEAFOOD, financiado mediante el Séptimo Programa Marco (7PM), está dirigido por el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA, I.P., Portugal) y tendrá una duración de cuatro años. Su inauguración oficial tuvo lugar durante una reunión de los socios celebrada en febrero de 2013 en Lisboa (Portugal).

 

Fuente: Cordis