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Tratar de aparcar sin roces en una plaza de aparcamiento estrecha es una fuente de frustración muy habitual para los conductores, y ahora los investigadores participantes en un proyecto financiado por la Unión Europea han creado un nuevo dispositivo tecnológico llamado a facilitar la maniobra.

Hoy en día ya son muchos los que usan asistentes de aparcamiento para aparcar en lugares angostos con mayor facilidad. Se trata de dispositivos que cuentan con un control de una precisión milimétrica y una medición exacta por radar de las distancias en todo el entorno. Los investigadores del proyecto Success («Diseño de sistemas rentable, ultracompacto y basado en silicio para sensores por ondas milimétricas») han logrado integrar la necesaria tecnología de radar en la carcasa de un chip de apenas unos milímetros de tamaño.

Success, que reunió a investigadores de Canadá, Finlandia, Francia, Alemania, Polonia y Suiza, contó con fondos por valor de casi 3 millones de euros en virtud del tema de «Tecnologías de la información y la comunicación» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE.

Thomas Zwick, del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), uno de los socios del proyecto, declaró: «Hemos logrado integrar todos los componentes relevantes para el funcionamiento de la radiofrecuencia en la carcasa de un chip, lo cual nadie había logrado aún. El usuario puede soldar el chip en sus placas de circuitos estándar y recibir señales de baja frecuencia que se pueden procesar sin dificultad.»

El sensor envía y recibe ondas electromagnéticas en una frecuencia de 122 gigahercios (GHz), lo que se corresponde con una longitud de onda aproximada de 2,5 milímetros (mm). Según el recorrido de las ondas se calcula la distancia que media hasta un objeto situado a varios metros con una precisión inferior a 1 mm.

Asimismo, se puede medir la velocidad del objeto en cuestión por el efecto Doppler. El sensor en sí mide tan sólo 8×8 mm, pese a contar con todos los componentes necesarios para emitir y recibir radiofrecuencia. Por consiguiente, las señales emitidas son de baja frecuencia y se pueden procesar a posteriori con sistemas electrónicos estándar.

Sus creadores confían en que con esta nueva y compacta tecnología varias aplicaciones nuevas resulten más accesibles, y también en que una eventual producción en serie abarate el coste, hasta menos de 1 euro, de cada unidad de sensor por radar.

Aparte de la detección de vehículos en el entorno y el control de robots industriales, otras aplicaciones posibles son sensores extremadamente planos del movimiento de puertas y compuertas (ocultables bajo papel de pared) y la desactivación automática de máquinas perforadoras una vez alcanzada la profundidad deseada.

 

Fuente: Cordis