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Una prescripción exacta es clave para frenar el aumento de resistencias a estos fármacos, que los expertos califican como ‘epidemia silenciosa’ de este siglo

La consejera de Salud y Bienestar Social, María Jesús Montero, ha señalado que Andalucía está demostrando que las estrategias implantadas en sus centros públicos para optimizar el uso de los antimicrobianos (conjunto de fármacos que inhiben el crecimiento de microbios tales como bacterias, hongos, parásitos o virus) están dando resultados, con la consiguiente mejora de la prescripción en términos de calidad, seguridad y eficiencia.

 

Según acaba de publicar en su edición online la prestigiosa revista ‘Clinical Microbiology and Infection’, de la European Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases, el Programa Institucional para la Optimización del Tratamiento Antimicrobiano (Prioam) del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, primera iniciativa de estas características que se puso en marcha en España hace ahora dos años, ha permitido que aumente un 26,6% la calidad de la prescripción, en cuanto los especialistas han seleccionado la mejor opción terapéutica en cada caso, según toda la evidencia científica disponible.

 

El uso apropiado de antimicrobianos está directamente relacionado con la mejora de la supervivencia de los pacientes hospitalizados con graves y complejas infecciones, tales como neumonías, bacteriemias o meningitis; al mismo tiempo que contribuye a disminuir las complicaciones derivadas de dicha infección y los propios efectos adversos de la administración de estos medicamentos, con la consiguiente reducción de estancias en UCI y hospitalización convencional. Además, la decisión acertada es un arma clave para disminuir el incremento continuo de resistencias antimicrobianas en la población, a la que los expertos llaman la ‘epidemia silenciosa’ del presente siglo.

 

A los beneficios de calidad y seguridad, debe sumarse el de eficiencia. El Prioam ha permitido disminuir un 26% el consumo de este grupo de fármacos en los primeros 12 meses de su implantación. En concreto, se ha pasado de 1.150 dosis diarias por 1.000 estancias a 852 dosis diarias. Es lo mismo que decir que cada día se están prescribiendo casi 300 antimicrobianos menos en el mayor complejo hospitalario de Andalucía, a pesar de tener la Unidad de Cuidados Intensivos más grande del país y un programa muy activo de trasplante de órganos y tejidos, con pacientes muy complejos.

 

La reducción del consumo ha conllevado, a su vez, un ahorro superior al millón de euros, lo que representa un 42% menos de gasto en farmacia destinado a estos tratamientos.

 

Asesorías dirigidas 

Las asesorías dirigidas constituyen la actividad principal del programa. En lugar de perseguir la modificación del antimicrobiano prescrito, buscan que el propio médico prescriptor sea consciente de la importancia de su decisión y reflexione sobre todos los factores que hacen óptima la indicación de un antimicrobiano.

 

En el primer año de funcionamiento, se han realizado hasta 1.206 asesorías dirigidas, en las que el médico prescriptor y el asesor (miembro de un grupo seleccionado de expertos con liderazgo clínico en el manejo de enfermedades infecciosas de adultos o niños) revisan conjuntamente el tratamiento y los datos clínicos del paciente, respondiendo a las preguntas clave sobre la terapia elegida y su idoneidad.

 

Los documentos de recomendaciones y guías clínicas específicas complementan las acciones formativas, habiéndose editado diferentes textos adaptados a cada centro y a cada área asistencial, accesibles electrónicamente desde la intranet del Hospital y elaborados con la implicación de todas las unidades de gestión clínica y sus profesionales.

 

Prioam

Inspirado en las recomendaciones de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas y adaptado a las características estructurales, funcionales y culturales del Hospital Universitario Virgen del Rocío, el Prioam forma parte de una estrategia decidida de la Consejería de Salud y Bienestar Social para mejorar el uso de antimicrobianos en su red de centros asistenciales y que va unida a otra de prevención, control y reducción de infecciones derivadas de la asistencia sanitaria, principalmente en hospitales.

 

Así, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha ido implantando medidas que permiten el control efectivo de estas infecciones, como son la higiene de manos, el uso correcto de guantes, la profilaxis quirúrgica o asociada a otros procedimientos invasivos, medidas de aislamiento y protección ante enfermedades transmisibles en auge. El Plan de Vigilancia y Control de Infecciones Nosocomiales ha permitido en los últimos años guiar y coordinar la labor de las comisiones que se encargan de este importante papel en los centros hospitalarios, al mismo tiempo que ha propiciado un importante programa formativo para los profesionales, tanto de atención primaria como de atención hospitalaria.

 

Para 2012, se firmó un acuerdo de colaboración con la Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas para incrementar los esfuerzos de la Administración sanitaria y colectivos profesionales en la lucha contra la resistencia antimicrobiana, un mecanismo que hace que un paciente con una infección no responda al tratamiento que se le prescribe. En este sentido, el compromiso de desarrollar un programa multidisciplinar que actualice las indicaciones de los antimicrobianos y de formar equipos de profesionales dedicados específicamente a mejorar su uso se incluyeron como objetivos del contrato programa que suscriben los centros con sus profesionales.

 

Actualmente, la Consejería de Salud y Bienestar Social trabaja en la implantación del ‘Programa Integral de Prevención y Control de las Infecciones relacionadas con la Asistencia Sanitaria y Uso Apropiado de los Antimicrobianos’, con la participación de la Secretaría General de Salud Pública, Inclusión Social y Calidad de Vida; la Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud y la Dirección General de Calidad, Investigación, Desarrollo e Innovación. Este programa reforzará la trayectoria andaluza, impregnando entre los profesionales de la sanidad andaluza la cultura de la calidad en estos dos elementos, la prevención de la infección y el mejor uso de los antimicrobianos, los cuales interaccionan mutuamente, por cuanto las infecciones exigen el tratamiento con antimicrobianos, pero el uso inapropiado de los mismos induce resistencias, haciendo más difícil el tratamiento de aquellas.

 

Una estrategia mundial

La resistencia a antimicrobianos representa en la actualidad un grave problema de salud pública que exige una acción común y mundial por parte de los agentes e instituciones sanitarias. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como línea prioritaria, y desde su programa de Seguridad del Paciente, la lucha contra este problema. Recientemente ha publicado ‘La evolución del riesgo de resistencia a los antimicrobianos. Posibilidades para la acción’, donde se recogen ejemplos de políticas de actuación contra la resistencia a los antimicrobianos llevadas a cabo en diferentes partes del mundo. Su intención es concienciar sobre este problema y hacer un llamamiento hacia la coordinación de esfuerzos en este sentido.

 

El problema es más acuciante en los antibióticos, con la consiguiente disminución de los fármacos efectivos para tratar las infecciones producidas por bacterias. Además, los mecanismos de resistencia a determinadas bacterias pueden transmitirse fácilmente a otras, favoreciendo la propagación extensa y rápida de las bacterias multirresistentes.

 

Según diferentes estudios publicados a nivel internacional, la prescripción de antimicrobianos dentro de un hospital no es óptima en el 50% de los casos, sea porque la indicación sea innecesaria o inapropiada. El uso excesivo es el motivo principal, pero el uso insuficiente es igual de importante, siendo otras razones la duración excesiva del tratamiento o la elección inapropiada del fármaco.

 

Fuente: Junta de Andalucía