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La herramienta, denominada Escala de Adecuación de Dosis de Opiáceos, ha demostrado su utilidad en la práctica asistencial y en la investigación clínica

El médico andaluz Francisco González-Saiz, psiquiatra del sistema sanitario público de Andalucía y coordinador del equipo de la Unidad de Salud Mental Comunitaria Villamartín, adscrita a la Unidad de Gestión Clínica del Hospital de Jerez de la Frontera, en Cádiz, ha ideado un novedoso método de evaluación clínica para medir con exactitud la dosis de metadona en pacientes dependientes. La herramienta ha sido implantada en países como Italia, Alemania, Portugal, Reino Unido o Estados Unidos. Se trata de un sistema que nació “fruto de la experiencia clínica y la observación de las diferentes respuestas de los pacientes”, lo que condujo al facultativo a “pensar en el diseño de un instrumento que pudiera dictaminar cuál era la dosis adecuada que necesita cada uno de ellos”.

El método, denominado Escala de Adecuación de Dosis de Opiáceos (EADO), consiste en una entrevista clínica semiestructurada de diez ítems capaz de medir seis parámetros concluyentes para el diagnóstico como son el consumo de heroína, la tolerancia cruzada o bloqueo opioide, el síndrome de abstinencia objetivo y el subjetivo, el deseo por consumir, y el nivel de sobremedicación.

“Escalas individuales para medir alguno de estos parámetros existían muchas en el ámbito sanitario, pero ninguna que midiera globalmente toda esta sintomatología y permitiera extraer conclusiones sobre la dosis concreta que precisan los pacientes”, afirma el psiquiatra. Así, lo primero que hizo fue definir qué elementos componían el concepto de adecuación para posteriormente elaborar las preguntas y operativizar las respuestas.

Este instrumento ha sido validado tras un estudio de diseño observacional y multicéntrico que arrojó evidencias suficientes para certificar su utilidad en la práctica asistencial y en la investigación clínica, abriendo así una nueva vía de estudio. Para ello, se tomó como muestra a 300 pacientes incluidos en programas con metadona seleccionados aleatoriamente de entre diez ambulatorios de tratamiento de conductas adictivas dependientes de la red asistencial pública de la Dirección General de Drogodependencias y otras Adicciones de la Junta de Andalucía.

Cada paciente fue evaluado independientemente por varios profesionales y los resultados globales determinaron la validez de método, unos resultados de los que se hicieron eco diversas publicaciones especializadas nacionales e internacionales, como Trastornos Adictivos, Heroin Addiction & Related Clinical Problems, ATForum y Dependências, entre otras.

En Italia, la farmacéutica italiana Molteni Farmaceutici, dedicada a la comercialización de metadona, ha financiado su traducción a la lengua y la validación del método, disponible ya en diferentes centros de drogodependencias de Italia para su uso generalizado por profesionales sanitarios, al igual que en Estados Unidos y Alemania. En este último país actualmente se está llevando a cabo un estudio coordinado por un profesional perteneciente a la University Medical Center Hamburg-Eppendorf (Hamburgo) para valorar el uso de la EADO en pacientes en tratamiento con buprenorfina/naloxona, un sustancia opioide que comparte el mismo fin que la metadona. En el Reino Unido el método se encuentra en proceso de validación y en Portugal se ha realizado su traducción para su posterior utilización en centros sanitarios dedicados al tratamiento de la drogodependencia.

Debate internacional sobre las dosis

La inscripción en el registro de la propiedad de esta herramienta tuvo lugar el pasado mes de julio a través de la Oficina de Trasferencia de Tecnología del sistema sanitario público de Andalucía. “En el año 2000, cuando me surgió la idea de diseñar este instrumento, existía un debate internacional sobre si las dosis de metadona debían ser altas o bajas independientemente de la variabilidad de respuestas individuales, una cuestión que siempre he valorado como errónea. Lo correcto era hablar de dosis adecuadas. Así, en 2003 procedí a diseñarlo definitivamente aunque la validación no llegó hasta tres años después en el marco de otro estudio sobre concentración plasmática de metadona coordinado por la Fundación Andaluza para la Atención a las Drogodependencias (FADAIS)”, señala González-Saiz. “Muchos profesionales de la esfera internacional se han interesado por conocer en qué se basa para su posterior utilización”, añade el facultativo.

En España, está previsto que el próximo año se ponga en marcha un programa multicéntrico que estudiará el porcentaje de pacientes que toman dosis adecuadas de metadona en diferentes comunidades autónomas, entre ellas Andalucía, y su relación con otros parámetros del programa de metadona, lo que posibilitará una mayor divulgación del instrumento. Además, González-Saiz participará en la X Conferencia Internacional sobre Adicciones con Opiáceos y Problemas Clínicos (Europad 2012) que tendrá lugar en Barcelona en mayo del año que viene, junto a los responsables de las diferentes adaptaciones de países como Italia, Alemania y Reino Unido, para exponer el estado de desarrollo de la Escala de Adecuación de Dosis de Opiáceos a nivel europeo.

Efectiva traslación de los resultados de la investigación

La Oficina de Transferencia de Tecnología del sistema sanitario público de Andalucía (OTT-SSPA), organismo en red que ha posibilitado el registro de la propiedad intelectual de este instrumento, coordina la actividad de transferencia y protección de los resultados de la investigación en salud que llevan a cabo los profesionales de los centros de la sanidad andaluza en las distintas provincias de la comunidad autónoma, y se ubica en el seno de la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud.

La oficina entiende la transferencia de conocimiento como la transmisión eficiente de los resultados de la investigación entre universidades, organismos de investigación, empresas, entidades involucradas en la generación del conocimiento y en la I+D+i, y la sociedad en general, que permite el desarrollo de nuevos productos y servicios innovadores en beneficio de la sociedad, traducido en una mejora de la calidad de vida y en los resultados en salud de la población.

Fuente: Junta de Andalucía