La acuicultura supone la ‘domesticación’ de especies marinas destinadas al consumo humano. De esta forma, el sector requiere especies con mejores características de peso, calidad de la grasa, resistencia a enfermedades o que no cuenten con malformaciones. Un proceso que la selección natural obra en la naturaleza de forma pausada, pero de gran interés para la industria. Para ‘acelerar’ esa selección, la empresa biotecnológica malagueña AquaSolution Biotech ha patentado diversos kits para la determinación de la paternidad y parentesco en especies acuícolas mediante un análisis genético que cuenta con una fiabilidad del 100%.

La técnica determina la huella de ADN y mediante la comparación de huellas entre individuos permite conocer quiénes son los progenitores de un determinado individuo. De esta forma, analizando doradas, lubinas o lenguados los expertos saben quienes son sus padres. Esta prueba de paternidad sirve para seleccionar aquellos reproductores que transfieren mejores características a la descendencia, por ejemplo de peso o resistencia a enfermedades. “Si una empresa cuenta con un lote de peces reproductores y esos se aparean al azar, el kit nos permite conocer que reproductores dan lugar a hijos más grandes o que padecen menos patologías”, ejemplifica a la Fundación Descubre el director de la firma.

Además, si se conoce la familia de cada individuo se evita que se apareen individuos emparentados, lo que evita problemas de consanguinidad asociados, como pueden ser las malformaciones, y por tanto, mejora la calidad del producto. “Si se reproducen con sus familiares, a lo largo de las generaciones la larvas pueden no ser viables por los cruces entre individuos de una misma familia”, advierte.

Estos kits también posibilitan determinar la procedencia y origen de cada individuo, una ventaja en los casos en los que el origen supone un valor añadido del producto. Por ejemplo, ¿cómo diferenciar una gamba blanca de Huelva de otra marroquí? A simple vista parecen iguales, pero el análisis genético supone un elemento para distinguir unas de otras.

Para establecer esta diferencia, los expertos analizan poblaciones distintas y especifican las características de cada una. Así, al analizar una gamba, se evidencia si es onubense o marroquí. “Otro ejemplo es el de la lubina, que cuenta con caracteres distintos en función de si procede el Atlántico o del Mediterráneo”, advierte el director de la firma.

Según el experto, el conocimiento genético supone un valor extra en acuicultura. “Las mejoras en una instalación acuícola se pueden obtener mediante dos factores: el ambiente y la genética. La alimentación y el bienestar afectan a la parte ambiental, pero el otro 50% es genética”, argumenta. Si controlas la genética tienes la mitad de la posible mejora. De esta forma, se puede pasar de 600 gramos en 16 meses a 900 gramos. La selección consigue 300 gramos” añade.

La genealogía de los peces

Para esbozar el árbol genealógico de cada pez, se toma de una muestra de aleta y se analiza el ADN mediante la técnica de microsatélite (similar a la empleada para realizar la paternidad en humanos). Esta técnica consiste en amplificar regiones variables del genoma que proporcionan un código genético del individuo. Éste coincide en un 50% con el de su padre y en el otro 50 con el materno. “Comparando los códigos entre individuos se conoce el grado de parentesco y se determina sí son hijos, primos o hermanos de otros”, explica.

De esta forma, Aquasolution Biotech, firma perteneciente al clúster de empresas biotecnológicas Andalucía BioRegión, aplica la genética para mejorar la acuicultura. Desde sus inicios en 2003 como spin off de la Universidad de Málaga, han ido aumentando su cartera de clientes integrada por empresas acuícolas nacionales e internacionales. Durante este periodo ha participado en más de 20 proyectos de investigación nacionales e internacionales.

 

Fuente: Fundación Descubre