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CT Tecnova, trabaja con tecnología punta capaz de cuantificar y detectar los impactos que los frutos reciben en los procesos de manipulación dentro de las centrales hortofrutícolas

La Fundación ha detectado que en muchos casos las líneas de manipulado no están bien diseñadas, ya que provocan importantes daños mecánicos que se traducen en numerosas pérdidas económicas que merman los ingresos tanto de zonas productoras como industriales.

La manipulación negligente del producto fresco es causa de magulladuras internas, que dan lugar a un deterioro fisiológico anormal o a hendiduras y grietas de la piel, que aumentan rápidamente la pérdida de agua y aceleran el proceso normal de modificaciones fisiológicas. Las grietas en la piel también propician las infecciones por los organismos patógenos causantes de la descomposición. Estas circunstancias provocan numerosas pérdidas económicas en nuestro sector, en unas ocasiones por pérdida total del fruto (podredumbres fúngicas o bacterianas) y, en otras, por depreciación de su calidad visual (magulladuras, hendiduras, pardeamientos…). Las pérdidas derivadas por estos problemas aquí referidos se pueden situar, según las cifras manejadas por el sector, hasta en un 30% – 40%, dependiendo del producto específico, el grado de madurez, el nivel de turgencia, etc.

Otra consecuencia importante a tener en cuenta, es que en ocasiones aún cuando el fruto se ve sano, los efectos de determinados golpes, se hacen visibles días después de su salida de la central de manipulación, hecho que provoca por ejemplo, una falta de confianza en nuestro cliente.

En este sentido, CT Tecnova pone a disposición del tejido empresarial agrícola un nuevo dispositivo, conocido como “fruto electrónico” que permite el buen manejo postcosecha, reduciendo las pérdidas del producto.

El fruto electrónico es un equipo de medición de impactos, que permite cuantificar el momento y la intensidad de los golpes recibidos por el fruto en su proceso habitual de manipulado. Se trata de una esfera de plástico duro, dotada en su interior de un microprocesador que utiliza un acelerómetro axial como sensor. Este dispositivo permite registrar valores como la aceleración, velocidad y tiempo.

Los resultados obtenidos, por parte de los tecnólogos del CT Tecnova con el fruto electrónico, permiten reducir las pérdidas ocasionadas por la mala manipulación a través del establecimiento de ciertas mejoras:

1. Determinar si la diferencia de altura entre dos puntos de transferencia es adecuada o no.

2. Controlar la velocidad de acceso del fruto a un punto determinado de la línea.

3. Establecer la idoneidad de cambiar en un determinado punto de la línea, el material o el diseño a fin de que se absorba una mayor cantidad de energía de impacto.

4. Establecer si la velocidad de determinados componentes (elementos de limpieza, clasificación, etc.) es adecuada.

5. Sincronizar adecuadamente ciertos componentes.

No es posible mejorar la calidad de frutos y hortalizas tras su recolección, y una vez cosechados, como en cualquier producto vegetal, comienza un deterioro irreversible, que puede ser frenado parcialmente con un manejo postcosecha adecuado. Como ya se ha comentado, el manejo rudo provoca magulladuras, cortes, rasgaduras y abrasiones que rompen la cubierta protectora natural de la piel, abriendo vías de entrada a los microorganismos.

Desde Tecnova, y gracias a la tecnología del fruto electrónico, contribuimos a mejorar y/u optimizar las líneas de manipulado habituales en las centrales hortofrutícolas de forma que se preserve mejor la calidad de los frutos, al no acortar su vida comercial por presencia de daños visibles y podredumbres originadas por éstas.

Fuente: Fundación Tecnova