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A partir de 150 entrevistas a personas mayores y de una investigación del Centro Tecnológico Andaluz de Diseño, tres proyectos de seis estudiantes de diseño de la Universidad de Mondragón ganan un concurso de ideas – organizado por Surgenia y patrocinado por la editorial Gustavo Gili – con el objetivo de crear envases alimenticios fáciles de utilizar por parte de consumidores seniors

Fáciles de abrir y de volverse a cerrar, capaces de evitar el gesto de la pinza o la aplicación de mucha fuerza, más ergonómicos y con una estética que facilita la lectura de la información en las etiquetas. Son éstas las características de los tres envases alimenticios ganadores de la segunda edición del concurso de ideas “Fomento de la cultura del diseño”, organizado por Surgenia/Centro Tecnológico Andaluz de Diseño con el patrocinio de la Editorial Gustavo Gili, con el objetivo de diseñar envases capaces de evitar las dificultades con las que se encuentran los consumidores seniors a la hora de manipularlos.

En el concurso han participado 24 proyectos de estudiantes de diseño industrial de 4 centros españoles: la Escuela de Arte León Ortega de Huelva, la Escuela Superior Internacional de Diseño de Mucia, el Centro Universitario de Mérida y la Universidad de Mondragón. Tres proyectos de seis estudiantes del Máster en Diseño Estratégico de este último centro han resultado ganadores del concurso, plasmando las necesidades de 150 consumidores seniors, quienes reclaman envases alimenticios que tengan en cuenta las dificultades con las que se encuentran las personas mayores. Este proyecto se ha basado además en una investigación llevada a cabo por el Observatorio de Tendencias de Surgenia, que destaca que en los próximos 40 años uno de cada cinco consumidores tendrá más de 60 años.

El jurado del concurso, en el que han participado el diseñador español afincado en Italia Santiago Miranda (Premio Nacional de Diseño), la Asociación Andaluza de Ergonomía, la Asociación Andaluza de Diseñadores (AAD), la Universidad Politécnica de Madrid y Surgenia, ha seleccionado tres proyectos que han destacado por su utilidad, adaptabilidad, innovación, ergonomía y viabilidad técnica.

Hoy se han presentado las maquetas de los tres proyectos en el patio de la calle Rey Heredia, en Córdoba, y se han entregado los premios a los tres proyectos ganadores. Al acto de entrega de los premios han participado la Teniente Alcalde Delegada de Participación Ciudadana y Distritos del Ayuntamiento de Córdoba, Blanca Córdoba; la Directora Adjunta de Accesibilidad Universal de Fundación ONCE, Fefa Álvarez; la Directora de la Cátedra Intergeneracional de la Universidad de Córdoba, María José Porro Herrera; y la Directora de Operaciones de Surgenia, María García.

Los proyectos premiados
El proyecto galardonado con el primer premio ha sido el envase para jamón – de Iker Legarda Gabiria e Irantzu Vegas Ugarte – que ha destacado por su “innovación y calidad”.

Se trata de un envase diseñado principalmente para que pueda ser manipulado sin el gesto de ‘pinza’ para hacerlo apropiado para personas con discapacidad en las manos, teniendo en cuenta que gran parte de la población mayor de edad padece problemas de artrosis. Para abrir el envase se introducen los dedos de una mano en el asa. La apertura se adecúa a hasta cuatro dedos para permitir su uso a personas con menor destreza en las manos, pero también es idóneo para discapacidades más leves o para personas sin discapacidad. Está diseñado para que se abra completamente y evitar así que la tapa moleste a la hora de manipular los alimentos. Por otra parte, las loncas de jamón están divididas por separadores de plástico con asas, que evitan el uso del gesto de pinza para la manipulación del envase.

Un plástico con una ranura cubre el contenido del envase y el primer separador sobresale por esa ranura. Al tirar del asa del separador superior, éste saldrá junto a la primera loncha de jamón. Al sacar el primer separador, y por tanto la primera loncha de jamón, el siguiente separador sobresale por la ranura y se queda preparado para poder ser extraído. Una vez extraídas las lonchas deseadas, se vuelve a colocar la tapa en su sitio y se presiona en los bordes para cerrar el envase.

Además, el envase destaca por estos elementos: efecto ventosa en cuatro puntos de la base del envase para fijarlo en la mesa y poder manipularlo con una sola mano; el material utilizado para todos los elementos del envase es polipropileno, por lo tanto, no es necesario separar los elementos para reciclarlos; los separadores de jamón son grandes, para evitar que varias lonchas se peguen entre ellas; los bordes son redondeados y las piezas grandes para evitar accidentes y poder ser utilizado por niños; el envase es fino para ocupar el mínimo espacio.

El segundo premio ha sido para el proyecto “For All” de Nora Inoriza Herrero y Ana Navajas Querejeta, que ha destacado por su adaptabilidad y su voluntad de crear una marca de alimentos que bajo el nombre de “For All”, para todos, represente los valores de la alimentación inclusiva.

 Este proyecto plantea una solución innovadora para dos tipologías de envases metálicos: de tapa dura y rígida y de tapa fina y flexible. En ambos casos, con el fin de poder conservar los alimentos no consumidos, se ha planteado el incluir una tapa externa de plástico, flexible y de tacto suave, de manera que sea agra¬dable y antideslizante. Para abrirla, el usuario debe utilizar un tirador en forma de ancla, que evita el doloroso gesto de pinza. La apertura resulta así fácil y sencilla y no requiere apenas esfuerzo. La etiqueta con la información del producto, al igual que el logotipo, se caracteriza por un contraste entre letra y fondo que garantiza la legibilidad para todos.

En cuanto al envase de tapa rígida, al ser este elemento uno de los que genera mayores dificultades a los usuarios a la hora de sujetar y tirar de ella, se ha planteado un nuevo diseño con una forma más ergonómica que permite introducir dos dedos de manera cómoda y eficaz. Su recubrimiento de goma es a su vez agradable, cómodo y antideslizante. Asimismo, se ha planteado un pequeño ángulo en la zona de la anilla para facilitar su agarre. Como solución al problema de no poder abrir la tapa en su totalidad o de la gran fuerza requeri¬da para ello, se han planteado ranuras que consiguen que la fuerza necesaria para abrir la tapa sea menor y facilitan el doblado para abrirla en su totalidad. En cuanto al envase de tapa flexible, se ha planteado incorporarle una pestaña de plástico duro y afilado que romperá la lámina fina en el destape. Esto creará una raja en la lámina que facilitará la apertura al tirar de la anilla.

El proyecto galardonado con el tercer premio es la lata metálica de conservas propuesta por Iñigo Peñagaricano Aguirresarobe y Andoni Iglesias Liroz.

Los premiados proponen aumentar la altura de la lata para proporcionar mayor superficie de agarre. En cuanto al cierre, se ha diseñado en dos partes: la tapa, que se podrá poner y quitar con facilidad; y un aro de plástico que la recubre para darle un cierre fuerte hasta que se utilice por primera vez. Se ha planteado una pestaña de gran grosor para retirar el cierre plástico con un movimiento simple y sin suponer un esfuerzo muy grande.

El proyecto
El proyecto nace de una iniciativa de Surgenia, centro que trabaja para que las empresas sean más competitivas, uniendo su capacidad productiva con la creatividad de los profesionales del diseño. El objetivo de Surgenia es concebir productos y espacios con identidad propia, que cumplen con una función específica y que transmiten emociones. Surgenia ha detectado la necesidad de adaptar los envases alimenticios a la tercera edad, teniendo en cuenta de que se trata de una categoría de consumidores que está creciendo en los últimos años y con necesidades específicas que el diseño puede satisfacer. Por ello, ha realizado una investigación sobre el futuro aumento en el número de consumidres seniors, sobre sus necesidades en relación con la manipulación de envases, el estado del arte en cuanto a diseño y las posibilidades de innovación. Surgenia ha puesto en marcha esta iniciativa para mostrar de qué forma es posible diseñar envases alimenticios accesibles y en línea con las necesidades de las personas mayores. Para ello ha llevado a cabo 150 entrevistas a consumidores seniors de productos alimentarios envasados.
A partir de esta información se ha organizado un concurso de ideas, patrocinado por la Editorial Gustavo Gili, abierto a alumnos de diseño de todas  las Escuelas y Universidades españolas.

Los problemas de los consumidores seniors
Algunos datos y previsiones aportados por la consultora de investigación de mercado Mintel constatan el peso de este grupo demográfico y la gran oportunidad que esto supone para las marcas que sepan satisfacer sus necesidades. En 2015 habrá 144 millones más de consumidores mayores de 55 años en todo el mundo. Para esta fecha, Europa contará con el doble de habitantes de 55-74 años que de 15-24 años. En el 2050 la proporción de personas mayores de 65 ascenderá desde el 16% actual al 26%. España tiene actualmente 8,1 millones de seniors. En el periodo 2012-2016 este colectivo crecerá en más de un 5% para representar un 18,3% de la población en el 2016.

El poder adquisitivo y el gasto en alimentación del colectivo de 50-64 años es importante. Por ejemplo, en el Reino Unido gastan un 50% más en alimentación y bebidas que los consumidores de menos de 30 años. Además, cabe señalar que un 50% de consumidores de edad entre los 60 y 70 años y un 60% de los que tienen entre 70 y 80 afirman tener dificultades a la hora de manipular envases alimenticios.  

A partir de las entrevistas realizadas a los consumidores seniors, Surgenia ha identificado que los envases adaptados la tercera edad deben: evitar la utilización de elementos externos para la apertura y conservación; facilitar la localización de la zona de apertura; exigir pocos esfuerzos físicos durante su utilización; garantizar un uso flexible del envase para usuarios con diferentes discapacidades; utilizar recursos gráficos (tamaño de letra, colores, etc.) que aseguren la legibilidad; poder ser utilizados para contener diferentes productos; ser apilables para facilitar el transporte; permitir su reciclaje total o parcial y/o su reutilización; y minimizar los riesgos y las consecuencias adversas de acciones  involuntarias o accidentales.

 

Fuente: Surgenia