Facebooktwittermail

El proyecto FLOCK-REPROD («Hormone-free non-seasonal or seasonal goat reproduction for a sustainable European goat-milk market»), financiado con fondos comunitarios, se puso en marcha para desarrollar técnicas de inseminación artificial de cabras que no conlleven la administración de tratamientos hormonales.

 

Un sistema de tales características permitirá a los ganaderos reducir costes y aumentar la producción de leche de cabra, así como cumplir las exigencias jurídicas impuestas por la Unión Europea en lo que respecta al uso de hormonas.

 

A pesar de que la inmensa mayoría de la leche que consumimos es de vaca, la de cabra está cada vez más solicitada en Europa, en parte debido a la creencia de que es más sana que la de origen bovino.

 

La composición de la leche de cabra suele ser semejante a la de la leche humana, lo que facilita su digestión, especialmente a las personas con alergias. Las personas que cuidan su línea aprecian el hecho de que la leche de cabra contenga menos calorías y menos colesterol. Además de ofrecer un aporte de minerales y vitaminas similar al de la leche de vaca, también contiene taurina, una sustancia que interviene en el desarrollo cerebral de los bebés humanos.

 

Satisfacer la demanda de este producto constituye un reto para los ganaderos, ya que el periodo de lactancia de las cabras es relativamente corto, de unos diez meses al año.

 

Para sortear este problema y aumentar la producción de leche, algunos productores recurren a la inseminación artificial y a inyecciones de hormonas, lo que les permite controlar los ciclos de reproducción de las cabras.

 

No obstante, la legislación comunitaria restringe la utilización de hormonas exógenas, las más empleadas por los ganaderos que inseminan artificialmente a sus cabras lecheras. A fin de proteger a los consumidores de posibles riesgos sanitarios derivados de estas hormonas, se prevé endurecer los requisitos jurídicos para su uso.

 

Los ganaderos están obligados por ley a desechar la leche que producen las cabras durante las primeras treinta y seis horas después de someterse al tratamiento hormonal, lo que supone importantes pérdidas económicas. Por otra parte, el creciente interés de los consumidores por los alimentos saludables y ecológicos parece indicar que se deben desarrollar técnicas reproductivas más naturales.

 

Los artífices de FLOCK-REPROD pretenden validar y desarrollar un método alternativo consistente en procedimientos de inseminación artificial que no requieren tratamientos hormonales y pueden efectuarse en cualquier momento del año. El equipo se centra en las once razas principales de cabra empleadas por la industria lechera: las razas Saanen y Alpina, muy extendidas por toda Europa, y las razas autóctonas de España (Murciano-Granadina), Italia (Sarda), Portugal (Serrana), Grecia (Capra prisca, Skopelos, Damascus) y Rumanía (la cabra de los Cárpatos y «White of Banat»).

 

Algunas de estas razas son propias de regiones septentrionales y presentan una elevada estacionalidad reproductiva y otras proceden del sur y están sujetas a una estacionalidad más moderada. Asimismo, se contemplan distintos sistemas de producción caprina para garantizar que los resultados del proyecto son válidos para los criadores de cabras de distintas regiones de la UE.

 

Los investigadores ya han desarrollado protocolos de inseminación artificial sin estimulación hormonal y se encuentran a la espera de recibir los resultados definitivos de las pruebas piloto realizadas en explotaciones ganaderas privadas.

 

La organización francesa CAPGENESE está al frente de este proyecto que concluirá en noviembre de 2013 y que está integrado por quince socios de siete Estados miembros, entre ellos asociaciones representantes de más de 1 500 ganaderos. Esta iniciativa recibió financiación comunitaria por valor de 1,76 millones de euros.

 

Para más información, consulte:

 

FLOCK-REPROD
http://www.flock-reprod.eu/

 

Ficha informativa del proyecto
http://cordis.europa.eu/projects/rcn/94541_es.html

 

Fuente: CORDIS