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Sando se alía a las empresas Conacon y Nadir y cuenta con la colaboración del grupo de investigación de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Sevilla

 

La tecnología facilitará información detallada de la localización de defectos y ofrecerá información relativa a la seguridad y estabilidad del vehículo ante el riesgo de descarrilamiento

 

El sistema, denominado Simuvía, utiliza sensores virtuales y permitirá mejorar el confort del viaje en tren y la conservación de la vía

 
El grupo malagueño Sando y las empresas Conacon y Nadir están desarrollando, a través de un proyecto de I+D+i financiado por Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA) y la Agencia IDEA, un sistema de auscultación de vías ferroviarias que permitirá detectar en tiempo real defectos en vías de ferrocarril y abaratar en torno a un 20% los costes de mantenimiento, así como reducir posibles accidentes de tren. El sistema pretende mejorar las garantías de estabilidad y seguridad al circular por la vía, podrá instalarse en cualquier vehículo ferroviario y permitirá auscultar y analizar la posible respuesta dinámica del vehículo a partir de técnicas de simulación dinámica computacional.

 

En el proyecto, bajo el nombre de Simuvía (Simulación embarcada para auscutación de vías mediante observación de estado de vehículos ferroviarios), colabora el grupo de investigación de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Sevilla, que acumula más de una década de experiencia en el área de la simulación dinámica computacional de vehículos ferroviarios. Los resultados del proyecto podrían ser útiles tanto para el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que gestiona el mantenimiento de las vías de ferrocarril, como para las empresas de servicios de transportes ferroviarios en España y otros países. Simuvía se desarrolla en el Centro de Tecnologías Ferroviarias de Adif, en el Parque Tecnológico de Andalucía.

 

La tecnología desarrollada facilita un conocimiento detallado y preciso de la localización de los defectos para poder mejorar la calidad del trazado de vías. Su aplicación permitirá mejorar el confort del viaje en tren y conseguir un menor deterioro, desgaste de la infraestructura y disminución del impacto medioambiental que generan las emisiones acústicas. Además, la información relativa a la seguridad y estabilidad del vehículo permite evaluar el riesgo de descarrilamiento o la capacidad de frenada ante eventuales situaciones de peligro, con lo que ayudará a prevenir accidentes.

 

El sistema utiliza sensores virtuales para monitorizar variables que no pueden medirse directamente, como las fuerzas de contacto rueda-carril. Los sensores están distribuidos en diferentes zonas del vehículo y conectados a un ordenador que procesa la información recogida. Permitirá una simulación en tiempo real de la posible respuesta de los vehículos y con ello, se conseguirá una mejor estimación de las amplitudes admisibles en cada longitud de onda de la irregularidad de la vía, teniendo en cuenta la respuesta de los distintos vehículos que pueden circular por ella, y también permitirá el cálculo indirecto de fuerzas de contacto rueda-carril sin utilizar ejes dinamométricos.

 

La mayoría de las empresas que comercializan sistemas de este tipo se limitan a la auscultación geométrica de las vías, pero este proyecto va aún más allá, ya que obtiene la respuesta dinámica del vehículo a partir de modelos matemáticos.

 

En las dos últimas décadas, se han puesto en servicio en España unos 3.000 kilómetros de alta velocidad, lo que ha situado la red de alta velocidad española como la mayor de Europa y la segunda del mundo, sólo superada por China e incluso por encima de países de gran tradición en este sector como Francia o Japón. Cualquier técnica o tecnología que permita abaratar los trabajos de inspección de las vías y aumentar su fiabilidad en los diagnósticos de los fallos que pudieran existir o incluso predecirlos será de enorme interés para el sector y conllevará importantes ahorros en las labores de mantenimiento. En términos generales, el gasto de mantenimiento de una línea de alta velocidad ronda los 100.000 euros por kilómetro y año, de los que 30.000 euros corresponden al mantenimiento de la vía y el resto a conceptos como catenaria, señalización telecomunicaciones, etc.

 

Fuente: CTA