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Tras la inauguración del pasado domingo, presidida por la ministra alemana de Educación y Ciencia, Johanna Wanka, arranca la reunión anual de premios Nobel de Lindau (Alemania), a la que asisten 34 galardonados y 625 jóvenes investigadores. Hasta el próximo 5 de julio, la química aplicada a la sostenibilidad y la energía verde serán los temas centrales de un encuentro, que este año cumple su 63ª edición.

 

 

Ya han pasado más de seis décadas desde que Lennart Bernadotte, llamado el Conde Jardinero por transformar la isla de Mainau en un impresionante vergel, reuniera por primera vez a un puñado de galardonados con el Nobel a orillas del lago Constanza, en la idílica localidad bávara de Lindau.

 

Hoy es una cita marcada en el calendario tanto por los premios Nobel como por los cientos de jóvenes investigadores que asisten al evento y que encuentran una oportunidad inmejorable para compartir exigentes jornadas de debates, conferencias y reuniones, pero también distendidas charlas regadas con abundante cerveza local.

 

El pasado domingo, la hija mayor de Lennart Bernadotte, la condesa Bettina, presidenta del consejo del Nobel Laureate Meeting, fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a la 63ª edición, que en esta ocasión ha logrado reunir a 34 laureados con 625 jóvenes investigadores de 80 países de todo el mundo en una edición especialmente dedicada a la química verde, los procesos químicos aplicables a la energía limpia y la sostenibilidad, así como a la alimentación y a la investigación farmacéutica.

 

 

“La ciencia y la educación son catalizadores del entendimiento internacional. Su lenguaje es universal y trasciende todas las fronteras nacionales, culturales o religiosas”, dijo la condesa en un solemne acto de apertura, al que también acudió José Manuel Ramos-Horta, expresidente de Timor oriental y Premio Nobel de la paz en 1996.

 

El acto estuvo presidido por la ministra alemana de Educación e Investigación, Johanna Wanka, que resaltó que “en pocos lugares del mundo además de Lindau la investigación de vanguardia se hace tan accesible para los científicos jóvenes”.

 

Unos jóvenes que este año podrán aprovechar para intercambiar impresiones con figuras como el estadounidense Robert Grubbs, uno de los químicos más citados del mundo, que hablará sobre la química verde y la importancia de los catalizadores; o el también químico Hartmut Michel, todo un clásico del evento, ya que acude por 16ª vez a Lindau.

 

El programa científico de este año, que según los organizadores supone un esfuerzo por hacer que la sostenibilidad no sea solo otra palabra de moda para los jóvenes, fue inaugurado ayer por el último Premio Nobel de Química, el estadunidense Brian Kobilka, reconocido junto a Robert Lefkowitz por sus estudios de una serie de receptores que permiten a las células percibir su entorno y adaptarse a las nuevas situaciones.

 

El mexicano Mario Molina y el holandés Paul Crutzen, dos de los descubridores del agujero de la capa de ozono, serán otras de las estrellas más perseguidas por los jóvenes científicos estos días en la isla de Mainau. Ambos participarán en un panel de debate junto con el físico Steven Chu, elegido por el presidente Barack Obama para ocupar el puesto de secretario de energía en su gabinete, cargo que dejó en abril de este año.

 

Aunque la química será la protagonista casi absoluta de estos días en la pequeña ciudad alemana, en Lindau también estarán presentes los dos últimos galardonados con el Nobel de Física, el francés Serge Haroche y el estadounidense David J. Wineland, que participarán en una mesa de debate sobre las nuevas fronteras físicas y tecnológicas que se abren de la mano de la mecánica cuántica.

 

23 promesas de la ciencia española.

Además, esta edición del Lindau Meeting también contará con 23 jóvenes promesas de la ciencia española, la mayoría de ellos en su etapa posdoctoral, de los cuales diez trabajan en el CSIC. La selección de los participantes en el encuentro, realizada por el comité europeo, se ha realizado en función de su excelencia científica y de la calidad y compromiso en sus investigaciones.

 

Los criterios son duros: para asistir al encuentro, no basta con que un investigador lo solicite, alguien debe nominarle. De entre una red internacional de 150 socios académicos –instituciones científicas, fundaciones y universidades de prestigio–, se han seleccionado los 625 currículos. Este año, alrededor de 20.000 jóvenes científicos solicitaron asistir al encuentro.

 

Fuente: SINC