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Miembros del grupo de investigación AMS del Centro Nacional de Aceleradores (Universidad de Sevilla-Junta de Andalucía-CSIC) estudian el 129I presente en agua de lluvia en Sevilla como consecuencia del trabajo de las plantas de reprocesamiento de combustible nuclear de La Hague (Francia) y Sellafield (Reino Unido).

 

 

El yodo es un elemento que se incorpora con facilidad tanto a la cadena alimentaria como al ciclo hidrofílico. Por este último motivo, es un buen trazador del ciclo del agua.

 

El 129I es un isótopo radioactivo de larga vida cuya procedencia tiene dos orígenes distintos, antropogénico, es decir, debido a la actividad humana, o natural. Su origen poder ser a través del 129Xe en la atmósfera o como un subproducto del 238U. Por tanto, su presencia es un indicador de la actividad nuclear desarrollada en un lugar. Por esta razón, se emplea el 129I para el seguimiento de la actividad de las centrales nucleares a través del estudio del agua de lluvia.

 

La cantidad de 129I presente en la atmósfera se ha visto modificada de un modo significativo por la acción humana. Durante los años 60, la actividad nuclear humana civil y militar dio lugar a un aumento en el aporte de 129I a la atmósfera, viéndose agravado con el accidente nuclear de Chernóbil a mediados de los años 80.

 

Sin embargo, la mayor contribución de 129I al medioambiente procede de las actividades de trabajo de las plantas de reprocesamiento de combustible nuclear, tales como La Hague y Sellafield.

 

 

El objetivo de este trabajo se centra en mostrar los resultados obtenidos del análisis del 129I y el 129I/127I existente en el agua de lluvia en Sevilla perteneciente al periodo 2005-2008 con el fin de evaluar el impacto de la descarga de 129I en la atmósfera y su impacto en el sur de Europa.

 

Los resultados obtenidos muestran una disminución en el cociente 129I/127I, siendo también mucho menores que los resultados obtenidos en lugares próximos a la central de Sellafield. Este hecho puede deberse a que una importante fracción del 129I depositado en la zona central de Europa tiene su origen en el mar del Norte, viéndose estas zonas claramente más afectadas por las centrales de La Hague y Sellafield.

 

Aunque España es considerada, desde el punto de vista de contaminación por 129I, una región de fondo, hay ocasiones en las que si llega contaminación desde estas regiones según las condiciones atmosféricas.

 

 

A través de los datos analizados, se ha comprobado que hay una mayor deposición de 129I durante los periodos húmedos y con vientos de dirección norte. De este modo, se ha obtenido un modelo del transporte y dispersión atmosférico del 129I.

Fuente: Centro Nacional de Aceleradores (CNA) (Universidad de Sevilla-Junta de Andalucía-CSIC)