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Este fenómeno, que tiende en la práctica a instalar las relaciones triangulares de trabajo con la participación del subcontratista, limita los márgenes de negociación de salarios y determinadas condiciones laborales, contribuyendo al proceso de precarización.

 

El proyecto internacional PRESUB ha realizado un análisis de las relaciones laborales triangulares en diferentes empresas europeas, revelando la necesidad de fomentar el diálogo social y la creación de un marco legal común para la UE que combata el incremento de la precariedad.

 

“El uso de la subcontratación ha aumentado considerablemente en los sistemas de producción actuales. La crisis económica está llevando a que las empresas en Europa incrementen los servicios prestados por esta vía externa”, explica la investigadora y añade que como consecuencia, surgen relaciones triangulares como forma de implantar la descentralización productiva, constituyendo uno de los instrumentos principales utilizados para flexibilizar el trabajo.

 

La triangulación laboral, también conocida como outsourcing, se produce cuando la actividad desplazada hacia fuera de la empresa principal es realizada por una empresa distinta que asume las tareas con sus propios trabajadores, generando una forma de triángulo laboral cuyos vértices serían la empresa que externaliza, la que asume la actividad externalizada y los trabajadores de esta última que prestan servicios en la práctica para ambas.

 

PRESUB ha puesto de manifiesto la ausencia en Europa de un marco legal común que regule de manera general la subcontratación, marco que según los investigadores sería necesario elaborar desde el diálogo social para fomentar unas relaciones laborales de calidad. No obstante, para Milagro Martín la ausencia de este marco legal debe contemplarse no solo como un obstáculo, si no como “una posibilidad que puede permitir la armonización legislativa entre todos los estados miembros”.

 

El ejemplo de Airbus Military

 

El proyecto, desarrollado en el marco de la convocatoria de propuestas “Relaciones Industriales y Diálogo Social” y financiado por la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Integración de la Comisión Europea, tenía por finalidad la promoción del diálogo social en sentido transversal y sectorial de conformidad con el artículo 154 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. El objeto de la investigación ha consistido en realizar un análisis de la subcontratación en cuatro países, España, Bélgica, Hungría e Italia, englobando distintos casos, cada uno con su inherente problemática y especial fisonomía.

 

“A través del estudio se ha pretendido adquirir una mejor comprensión de la subcontratación en un entorno de diálogo social y crisis económica. Para ello se creó un consorcio formado por empresas, sindicatos, universidades y centros de investigación, representando un mosaico de maneras de ver y de entender que ha permitido enriquecer el contenido del estudio” expone Milagro Martín.

 

En España se contó con la participación de Comisiones Obreras y Airbus Military (EADS CASA), empresa que se ha revelado como ejemplo a seguir ante la calidad y perfecta organización mostrada en el trabajo subcontratado. “Se trata de una empresa adaptada a las ventajas de las subcontratación pero que es consciente de los riesgos y trata de mitigarlos a través de la información y la negociación colectiva” incide la investigadora.

 

Los resultados obtenidos, publicados y traducidos a cuatro idiomas, están ordenados por bloques, en razón de los países en los que se ha desarrollado la investigación empírica, destacando así la idiosincrasia de cada uno de los Estados intervinientes. En cada bloque se recogen ideas, buenas prácticas, enfoques diversos y posibles mejoras para conciliar las nuevas formas de subcontratación con la proliferación de un trabajo de calidad y estable.

 

Fuente: Universidad de Sevilla