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La UE prohibe las bombillas incandescentes y los consumidores, y especialmente las grandes empresas, están muy concienciados con el ahorro y la eficiencia energética. Estos factores hacen atractivo el mercado europeo para que gigantes de la iluminación LED, como Panasonic, LG o Samsung, abran negocio en el Viejo Continente.

 

Desde el 1 de septiembre no es posible fabricar ni vender bombillas incandescentes en Europa, en cumplimiento de la Directiva Ecodesign de la Comisión Europea. La retirada de esta tecnología de elevado consumo y escasa eficiencia energética pretende su sustitución por sistemas de iluminación de bajo consumo, más duraderos y ecológicos, dentro del planteamiento de la UE de reducir el gasto energético un 20% para 2020.

 

La sustitución de la incandescencia supondrá un ahorro del 80% del consumo de energía en el alumbrado del hogar, con un ahorro en el conjunto de la UE cercano a los 10.000 millones de euros anuales, evitando la emisión de 38 toneladas de CO2, el equivalente a 156 millones de barriles de petróleo.

 

La decisión ha abierto la puerta a considerar los LED como la tecnología de iluminación del futuro. Entre sus ventajas: son más eficientes, ya que utilizan hasta un 90% menos de energía que las fuentes incandescentes (y un 30% menos que los fluorescentes) y tienen una vida útil de entre 50.000 y 100.000 horas (frente a las mil horas de una bombilla normal y las 7.500 de los tubos fluorescentes), aunque pueden durar hasta veinte años.

 

Además, emiten diez veces menos de CO2 a la atmósfera y no contienen tungsteno, ni mercurio (un metal altamente tóxico) y los materiales con los que están fabricados hacen que sean reciclables en su totalidad.

 

En contra: sus elevados precios y el desconocimiento de sus ventajas por parte de los usuarios. Por eso, la Comisión Europea impulsó hace unos meses una consulta pública solicitando ideas sobre la forma de acelerar el despliegue de los LED (y los LED orgánicos u Oled).

 

Ayuntamientos, edificios históricos, comercios, hoteles y empresas han apostado por esta tecnología para iluminar sus calles, edificios, monumentos, escaparates e interiores, no sólo para ahorrar en su factura energética, sino también para aumentar su atractivo turístico y generar oportunidades económicas.

 

Todos estos factores han hecho suficientemente atractivo el mercado a grandes fabricantes de LED de Asia. Panasonic, LG, Samsung y Toshiba desembarcan en un mercado que, a pesar de la crisis, está en crecimiento, liderado por dos empresas europeas: la alemana Osram (del grupo Siemens) y la holandesa Philips.

 

El mercado de la iluminación LED sigue creciendo

 

Según cálculos de Panasonic, los LED tendrán el 40% del mercado de iluminación de Europa en 2015, frente al 13% de 2012. En España, según la patronal Anfalum, este año se prevé que las ventas de este tipo de luminarias aumente un 8%, situándose en 146 millones de euros, siendo el único segmento de iluminación que crece.

 

Los grupos asiáticos, conocidos ya gracias a televisores, equipos de aire acondicionado y electromésticos, aprovechan ahora esos canales de distribución para abrirse un hueco en el mercado de iluminación europeo. Y lo hacen con distintas estrategias, bien de la mano de un socio como Panasonic (con un acuerdo con Iberdrola para repartir bombillas a 7 millones de clientes), un gran proyecto (como Toshiba, que está sustituyendo la iluminación del Museo del Louvre de París por LED) o LG (a través de acuerdos con grandes grupos y campañas de renovación de lámparas).

 

La estrategia les permite, además, aprovechar no sólo la experiencia que ya tienen en el mercado para vender sus productos, también diversificar e internacionalizar su oferta para reducir su dependencia de determinados mercados.

 

Fuente: Expansión