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El próximo mes se darán cita en Berlín quince inventores de tecnologías pioneras que aspiran a ganar la edición de 2014 de los premios «Inventor Europeo del Año.

 

Entre dichos finalistas hay destacados científicos, ingenieros e inventores que pertenecen a los campos de la biotecnología, la construcción, el medio ambiente, la mecánica, la tecnología médica, la farmacología, las telecomunicaciones y la seguridad vial.

 

Estos quince inventores o equipos de inventores han sido seleccionados por un jurado internacional de entre trescientos candidatos. Todos los finalistas han desarrollado tecnologías que contribuyen al progreso social, tecnológico y económico.

 

De los laboratorios y talleres de trabajo de esta élite de finalistas han surgido algunas soluciones ya muy conocidas y que marcarán el devenir de la sociedad. Por ejemplo, Ingeborg Hochmair y Erwin Hochmair (Austria), nominados al premio en reconocimiento a toda su trayectoria profesional, son los inventores de un implante coclear que ha supuesto una ayuda inestimable para que más de doscientas mil personas con diagnóstico de sordera profunda o pérdida de audición severa hayan vuelto a oír y reconocer la voz humana.

 

Puede que muchos no conozcan a Masahiro Hara y su equipo, procedentes de Japón, quienes compiten en la categoría extraeuropea, pero sin duda todo el mundo está familiarizado con su invento. El código QR (Quick Response) se utiliza ya por doquier en carteles y revistas, siendo además una herramienta de gran valor con la que gestionar inventarios en fábricas, administrar expedientes de pacientes y hacer un seguimiento de muestras biológicas.

 

Puede que no sea tan conocido, pero sí es igualmente innovador el casco «invisible» creado por Terese Alstin y Anna Haupt (Suecia), quienes compiten por el premio para pequeñas y medianas empresas. Este casco se lleva en realidad colgado del cuello, como si de una gola se tratara. Ante una emergencia, despliega un «airbag» que envuelve la cabeza. Estos cascos similares a una bolsa de aire podrían emplearse también para resguardar la cabeza de los pacientes epilépticos.

 

Entre los finalistas se encuentra también Christofer Toumazou (Reino Unido), creador de un test de ADN rápido. Con él se puede analizar ADN en muy poco tiempo sin necesidad de estar en un laboratorio. Se basa en un microchip capaz de detectar alteraciones genéticas al instante, señalar la predisposición a determinadas enfermedades hereditarias y establecer si el organismo de un paciente dado es capaz de descomponer fármacos concretos. Este chip se puede acoplar a una memoria USB para que los resultados se puedan ver inmediatamente en un ordenador.

 

Estos son sólo algunos de los quince finalistas que compiten por los premios que se otorgarán este año. El público puede votar por Internet a estos y otros candidatos en la categoría de premio popular.

 

Los premios «Inventor Europeo del Año» son otorgados por la Oficina Europea de Patentes (OEP) a individuos o equipos inventores que hayan realizado una labor pionera que ofrezca respuestas a los retos de nuestra era y suponga una contribución al progreso social, el crecimiento económico y la prosperidad. En palabras del presidente de la OEP, Benoît Battistelli: «El ingenio de estos inventores destaca la condición de Europa como uno de los grandes centros de innovación, fomentando un despliegue eficaz de tecnologías nuevas procedentes de todo el mundo».

 

Fuente: Cordis