Facebooktwittermail

 

La nueva Estrategia de I+i para los próximos cinco años consolidará el liderazgo andaluz en redes de innovación en el ámbito de la salud

 

La Junta de Andalucía destinará este año 66,6 millones de euros a la investigación sanitaria en la comunidad autónoma. Así se recoge en la nueva Estrategia de I+i en Salud 2014-2018, que ha presentado ante el Consejo de Gobierno la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, quien ha destacado que esta programación refuerza la apuesta de Andalucía “por un nuevo modelo productivo basado en la investigación e innovación y su impacto en la salud y el bienestar social de la ciudadanía”

 

La Estrategia, que da continuidad a la desarrollada durante el periodo 2006-2013, mantendrá el esfuerzo de la Administración autonómica en esta materia y permitirá “consolidar” la mayor red adscrita al Sistema Nacional de Salud de España, con más de 65.000 metros cuadrados en instalaciones, 190 investigadores de carrera, cinco centros de biomedicina, cuatro institutos de investigación sanitaria, un biobanco, diez laboratorios públicos donde se fabrican medicamentos de terapias avanzadas, 15 comités de ética con la participación de 300 expertos y 117 registros de propiedad industrial e intelectual sólo en 2013.

 

Las iniciativas previstas también garantizarán la estabilidad de este sistema con sus actuales niveles de competitividad, participación, eficiencia y sostenibilidad, que hacen posible que por cada euro invertido en I+i en salud se genere un valor añadido de unos 50 euros.

 

Sánchez Rubio ha detallado que uno de los elementos “clave” de la Estrategia será el de mantener el actual ritmo de financiación activa a través de la captación de recursos externos y de la participación en los proyectos de investigación promovidos por organismos europeos y nacionales. Este nivel de obtención de recursos, que se ha incrementado un 48,5% en los dos últimos años, se verá facilitado, según la consejera, con nuevas medidas de agilización de los trámites administrativos necesarios para la realización de ensayos clínicos en los centros sanitarios públicos.

 

La consejera también ha indicado que respecto a la anterior estrategia, “una de las principales novedades es el objetivo de que al menos el 40% de los profesionales que componen los grupos de investigación biomédica sean mujeres. Actualmente esta proporción se supera en el caso de los investigadores principales de los grupos (mujeres en un 57%) pero no en el conjunto”.

 

Asimismo, ha añadido, se impulsarán dos nuevos proyectos en ámbitos que hasta ahora han sido poco explorados en el sistema sanitario público y que, sin embargo, tienen gran repercusión en la ciudadanía: la investigación en salud pública, a través de un centro virtual, y la explotación de la información registrada en la historia digital de salud de los ciudadanos. “Estas dos iniciativas permitirán conocer la relación entre los factores sociales y la salud, la incidencia y prevalencia de las enfermedades más frecuentes, avanzar en la constatación de la eficiencia de fármacos y, a partir de este conocimiento, continuar fomentando la calidad asistencial en función de las necesidades reales de los ciudadanos”, ha subrayado.

 

María José Sánchez Rubio ha explicado que otra de las novedades de la Estrategia será la creación de una cartera de servicio que funcionará como herramienta de acceso a todos los recursos de investigación disponibles en la comunidad autónoma.

 

En líneas generales, el documento plantea “tres ejes comunes” a las políticas públicas europeas, según la consejera: “el impulso a un modelo de ciencia excelente, la orientación prioritaria a la mejora de la salud y de la calidad de vida de la población y el respaldo al liderazgo empresarial en investigación e innovación”, ha dicho.

En coherencia con ello, la Estrategia se centrará en asegurar la aplicación práctica de los trabajos; centrar el esfuerzo en la resolución de los problemas de salud prioritarios; desarrollar sistemas de información y evaluación transparentes y accesibles; consolidar la investigación como una línea más de actividad en la sanidad pública (junto con la asistencial y la docente); fomentar la cooperación y la transferencia de conocimientos, y reforzar las iniciativas vinculadas a tecnologías sanitarias, medicamentos y terapias avanzadas, organización asistencial y políticas de salud pública.

 

Producción científica

En los últimos cuatro años, la inversión en investigación por parte del Gobierno andaluz ascendió a 250 millones de euros. La consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales ha informado de que la Estrategia desarrollada entre 2006 y 2013 supuso una inversión total de 250 millones de euros por parte del Gobierno andaluz. Gracias a este respaldo, Andalucía triplicó su producción científica en salud y el número de trabajos publicados en revistas de prestigio pasó de 660 en 2006 a 1.703 en 2012, con un ‘factor de impacto’ (índice que mide la repercusión) que creció exponencialmente desde 1.905 a 5.656 puntos. Además, el número de investigadores de carrera aumentó casi un 150% (de 78 en 2006 a los 190 actuales).

 

Por otro lado, la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, ha continuado, fomenta la actividad investigadora de los profesionales de los centros asistenciales públicos con programas específicos que garantizan su sustitución en el caso de que desarrollen labor científica. De esta medida se han beneficiado más de 200 sanitarios en los últimos ocho años, 83 de ellos sólo durante 2013. La Junta de Andalucía también ha invertido seis millones de euros en mejorar las condiciones laborales y la estabilidad de más de 140 profesionales de apoyo a la investigación.

 

Beneficios económicos

Fruto de ello, Sánchez Rubio ha indicado que en los últimos cuatro años se han firmado 60 contratos de licencia para la explotación de diseños y productos generados por investigadores en Andalucía (20 sólo en 2013); se han creado 12 nuevas empresas ‘spin-off’ centradas en el desarrollo de estos productos, y 36 firmas han invertido 10 millones de euros para incorporarlos a sus líneas de producción. Esta actividad ha reportado a la sanidad pública andaluza unas ventas por valor de 1,2 millones de euros, cifra que se prevé incrementar con la explotación de nuevos diseños.

 

Asimismo, sólo en 2013 se realizaron 117 registros de propiedad industrial e intelectual frente a los tres de 2006, mientras que los ensayos clínicos en los centros asistenciales andaluces aumentaron en más de 60, hasta alcanzar los 333. Estos trabajos tienen como objetivo realizar la evaluación de un producto, medicamento o técnica para valorar su eficacia y seguridad en la aplicación en personas.

 

Fuente: Junta de Andalucía