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Investigadores de IBIMA y de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga han identificado una molécula producida por el intestino -la oleiletanolamida- que podría utilizarse como tratamiento eficaz e integral contra el alcoholismo.

Utilizando modelos animales, el grupo de investigación ha demostrado que la oleoiletanolamida (OEA) -una sustancia grasa que controla el apetito y que fue descrita por Rodríguez de Fonseca y Piomelli en 2001- se encarga de contrarrestar las acciones tóxicas del alcohol administrado a los animales, reduciendo además el deseo de consumirlo.

En esta investigación, publicada recientemente en la revista Addiction Biology, han demostrado cómo la OEA es capaz de reducir el consumo y el deseo de consumir, y reducir las recaídas inducidas por el contexto asociado al alcohol.

La manera de actuar es a través de los terminales sensoriales periféricos, evitando de esta forma la modificación de las funciones cerebrales y la aparición de efectos indeseados (algo que los fármacos disponibles actualmente no pueden evitar).  Esta molécula, además, podría reducir la grasa acumulada en el hígado a raíz del consumo de alcohol, y sería capaz de  atenuar los síntomas de la abstinencia alcohólica, entre los que se incluyen los temblores y las convulsiones.

El alcoholismo crónico es una enfermedad y problema social de primera magnitud, y contribuye de modo significativo al desarrollo de enfermedades entre las que destacan el cáncer, la enfermedad hepática alcohólica, o las patologías psiquiátricas. Se estima que produce el 6% de las muertes anuales.

Actualmente el arsenal terapéutico destinado al tratamiento del alcoholismo es limitado, y su eficacia no alcanza a solventar el problema que suponen tanto la incapacidad de los alcohólicos para reducir su consumo, como las patologías médicas asociadas al abuso del alcohol. Las medicaciones existentes están orientadas a reducir el consumo o a intentar evitar las recaídas. Sin embargo, ninguna de ellas tiene eficacia absoluta y son efectivas sólo en un pequeño porcentaje de individuos sensibles a las mismas. Por ello, numerosos grupos de investigación están destinando grandes esfuerzos para entender cómo el organismo responde al alcohol y tratar de identificar dianas terapéuticas para el alcoholismo crónico.

El grupo de investigadores está dirigido por Fernando Rodríguez de Fonseca, que coordina un equipo multidisciplinar internacional formado por Antonia Serrano (España), Ainhoa Bilbao (Alemania), Roberto Ciccocioppo (Italia) y Daniele Piomelli (Estados Unidos).

Este grupo de investigadores está estudiando en la actualidad cómo este factor es modificado por el alcohol en humanos que abusan de él. También han desarrollado una línea de productos farmacéuticos y nutracéuticos que podrían servir para poner a disposición de los alcohólicos nuevas terapias capaces de reducir el impacto que el abuso del alcohol ocasiona en el ser humano.

Fuente: Junta de Andalucía