Facebooktwittermail

El grupo textil aplicará la tecnología RFID, un sistema que incluye un microchip en las prendas y reduce los costes logísticos. En EEUU, Wal-Mart o Macy’s ya trabajan con este sistema

Inditex podría convertirse en la primera gran compañía española en lanzarse al uso masivo de etiquetas inteligentes en sus prendas, con la aplicación de la tecnología RFID (siglas en inglés de identificación por radiofrecuencia), según apuntan fuentes sectoriales. El grupo textil se enfrenta a una revolución tecnológica de gran calado, que en la práctica supondrá dejar a un lado el tradicional código de barras y comenzar a usar un chip para identificar sus prendas. Fuentes del grupo gallego no se pronunciaron a este respecto.

Pero, ¿qué implica para una compañía como Inditex la utilización de la tecnología RFID? “El uso de la radiofrecuencia, que permite el control unitario con una garantía absoluta y una rapidez hasta diez veces inferior al código de barras, supone ahorros logísticos muy importantes”, explica a EXPANSIÓN un experto del sector.

Por ejemplo, gracias a esta tecnología, se puede hacer una comprobación del stock en los centros logísticos o en una tienda en segundos, ya que lee toda la información de golpe. También se agiliza el cobro en las cajas, pues en lugar de pasar el código de barras de cada una de las prendas por el escáner, se suman todas juntas.

Más baratas

Hasta la fecha, el elevado coste de la tecnología RFID ha supuesto un freno para su uso masivo. Sin embargo, el abaratamiento de este sistema empieza a hacer rentable su utilización.

En la actualidad, el chip crudo (una pegatina) cuesta alrededor de 0,03 euros, mientras que su precio incluido en una etiqueta oscila entre los 0,10 y 0,15 euros, frente a los 50 céntimos de hace unos años.

Los grupos textiles, como Inditex o Mango, que cuentan con todos sus procesos integrados son los más interesados en su aplicación, ya que permite ganar eficiencia y el precio les ayuda a compensar la inversión.

Desde 2006, la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc), en el que participan destacadas empresas del sector textil, está analizando las ventajas y desventajas de implantar esta tecnología, según explica Jordi Mur, director de identificación automática de esta patronal.

En España, El Corte Inglés ha sido pionero y está inmerso en la instalación en todos sus centros logísticos de este sistema, mediante etiquetas para el control y monitorización de las mercancías que pasan por ellos. El primer centro en el que se instaló este sistema es el centro de Valdemoro (Madrid).

Al otro lado del Atlántico

En Estados Unidos, Macy’s, el segundo mayor gran almacén del mundo por detrás de Sears, anunció el pasado 28 de septiembre sus planes para acelerar la implantación de la tecnología RFID.

La compañía se ha fijado como objetivo que, en el tercer trimestre de 2012, sus 850 centros estén utilizando este sistema en el proceso de reabastecimiento automático (según son adquiridos por el cliente), de los artículos más vendidos, que equivalen al 30% de las ventas globales del grupo. En el otoño de 2013, Macy’s prevé utilizar esta tecnología en toda la cadena de reabastecimiento.

Wal-Mart, el líder mundial de la distribución, ha sido pionero en el uso de esta tecnología. Primero, la aplicó para identificar la mercancía, en una iniciativa en la que implicó a sus grandes proveedores.

Ahora, el gigante norteamericano acaba de dar un paso más con una iniciativa piloto para implantar las etiquetas con radiofrecuencia de forma individual en los vaqueros y la ropa interior. Si la prueba funciona, se extenderá a sus más de 3.750 establecimientos en Estados Unidos, según publicó The Wall Street Journal. En 2007, American Apparel llevó a cabo un test con estas etiquetas en determinadas tiendas, que elevaron sus ventas un 14,3% gracias a la mejor gestión del stock.

La privacidad, a debate

El uso masivo de estas etiquetas ha abierto la puerta al debate sobre la privacidad, ya que teóricamente con la información que incluyen se podría saber qué marca de ropa lleva una persona o qué ha comprado en el súper.

Jordi Mur, de Aecoc, explica que los chips RFID llevan un número hexadecimal de 99 bits, cuya complejidad impide saber a priori a qué tipo de producto corresponde, salvo que esté conectado a una base de datos. Además, si la etiqueta, al igual que se hace en la actualidad cuando se compra una prenda, se quita, este eventual problema queda solucionado.

Fuente: Expansión.com