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Los avances obtenidos en aspectos relacionados con la calidad, la presentación y la vida útil de los productos responden a demandas del sector.

La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, a través del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa) está incorporando tecnología punta a la agroindustria andaluza a través de proyectos de investigación que van desde la mejora de la calidad y sabor de frutas y hortalizas hasta la búsqueda de envases que alarguen su vida útil. Todas estas líneas estratégicas de investigación se han materializado en avances con los que se pretende dar cobertura a las principales demandas de la agroindustria andaluza, y que implican una relación directa con el sector local, conocer su necesidades y proponer soluciones que aumenten su competitividad.

La obtención de tomates ‘Raf’ sabrosos, fresas que huelen a caramelo -el aroma distintivo de este fruto- o calabacines envasados y casi listos para consumir (IV Gama) son algunos de los objetivos que persiguen los proyectos de I+D que desarrollan los investigadores del Ifapa, organismo que cuenta con 18 centros repartidos por la geografía andaluza y un grupo específico de trabajo centrado en la tecnología poscosecha y la industria agroali-mentaria.

Así, el centro Ifapa de La Mojonera, en Almería, trabaja actualmente con el fin de ampliar el ciclo productivo y aumentar la calidad y la producción de variedades hortícolas. Con tal fin, se aplican diferentes técnicas para controlar el clima del invernadero y de esta manera, poder evaluar la respuesta productiva, tanto en cantidad como en calidad de los cultivos.

Especial atención recibe uno de los productos estrellas de la agricultura almeriense, el tomate ‘Raf’, de alto valor económico, muy apreciado por los consumidores y el preferido de los ‘gourmets’. Conseguir su carne crujiente y su gran sabor, en definitiva, su calidad organoléptica, requiere de unas condiciones especiales de cultivo que limitan su productividad. Para paliar esta dificultad, los investigadores del Ifapa están llevando a cabo un estudio mediante el cual enriquecen con carbono la atmósfera de los invernaderos con objeto de mitigar el efecto nocivo de la salinidad que contiene el agua de riego para la producción.

El calabacín también es objeto de estudio, en este caso por parte del grupo de investigación en poscosecha, que centra sus trabajos en analizar qué variedades de esta hortaliza son aptas para su transformación a un producto de IV Gama. Asimismo, se busca caracterizar sus parámetros de envasado como la atmósfera, y la permeabidad del plástico para conseguir optimizar la calidad sensorial, nutricional y microbiológica de este producto, muy demandado en los mercados internacionales.

Frutos sanos, frescos y turgentes

Desde Andalucía Occidental, se vela por la optimización del cultivo de la fresa de Huelva, donde el Ifapa cuenta con la finca experimental ‘El Cebollar’, ubicada en el término municipal de Moguer. En ella, se realizan diversas actividades experimentales en torno a este cultivo, como la aplicación de técnicas de control biológico para su manejo integrado, o el análisis en cuanto a calidad y viabilidad comercial de nuevas variedades que van surgiendo en el mercado. Muchas de estas variedades han sido obtenidas por los investigadores del Ifapa de Churriana (Málaga), centro que cuenta con el banco nacional de germoplasma de este cultivo, que conserva más de 500 variedades.

‘Amiga’, ‘Fuentepina’, ‘Santaclara’ o ‘Fontanilla’ son algunas de las variedades conseguidas por el grupo de investigación de Ifapa que trabaja conjuntamente con empresas del sector. Todas ellas están adaptadas al clima templado, son mucho más productivas, dan frutos más gruesos, firmes y resistentes a las enfermedades que las tradicionales, aunque, según confirman los expertos y corrobora la opinión pública, han perdido aroma, una tendencia en casi toda la horticultura moderna. Para paliar esta carencia, desde otro grupo de investigación se ha conseguido que las fresas actuales huelan a fresa, mediante la identificación de los genes responsables de las notas ‘caramelo’, tan características de su aroma. Este logro les ha valido ser portada de una prestigiosa publicación científica internacional (Plant Phisiology).

El denominador común de todas estas investigaciones es que todas se dirigen hacia la consecución de frutas y hortalizas mejoradas con métodos tradicionales que se mantienen sanas, frescas y turgentes en el difícil y corto período que transcurre entre el momento de la recolección y el consumo en fresco por parte del consumidor. En dicho proceso intervienen factores como el tipo de variedad, tratamiento del cultivo en el campo y hasta la infraestructura del transporte y condiciones de frío industrial.

Teniendo en cuenta que el envase puede contribuir a mejorar y prolongar la vida del producto, investigadores del Ifapa de la provincia de Córdoba han puesto en marcha un proyecto en el que participan cinco empresas y el Centro Tecnológico del Plástico. El objetivo del mismo es desarrollar nuevos envases denominados como ‘bioactivos’ en un plazo de tres años.

Un envasado es ‘activo’ cuando, además de suponer una barrera entre el alimento y el exterior, ayuda de alguna otra forma a conservar el producto. De esta manera, se amplía el concepto de envase, que pasa de ser un mero contenedor -envase pasivo- a desempeñar un papel activo en el mantenimiento o incluso la mejora de la calidad del alimento envasado.

 

Fuente: Junta de Andalucía