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La industria dedicada a los subproductos animales supone una parte importante de la cadena mundial de producción de alimentos, pues crea productos nuevos y al mismo tiempo reduce la cantidad de desechos generada. No obstante, es necesario contar con herramientas y procesos biotecnológicos nuevos y seguros que permitan satisfacer la demanda creciente del mercado y los ambiciosos objetivos medioambientales planteados. Los responsables de un proyecto europeo crearon un método nuevo destinado a convertir restos no comercializables de la industria de la producción aviar en productos que van desde aditivos alimentarios hasta biodiésel.

 

El proyecto financiado con fondos europeos PROSPARE («Progress in saving proteins and recovering energy») se propuso desarrollar una plataforma tecnológica destinada al procesamiento multifunción de subproductos animales, en concreto de la industria aviar. Mediante un método biocatalítico innovador es posible convertir restos no comercializables de la producción aviar en proteínas con valor añadido (péptidos hidrolizados) que pueden añadirse a productos comercializables.

 

El proyecto también logró ampliar el conocimiento científico que se posee sobre las técnicas de bioconversión, allanando así el camino para alcanzar un mayor grado de explotación industrial de los residuos de origen animal.

 

El proyecto comenzó por estudiar formas de obtener mezclas de péptidos con valor añadido a partir de las materias primas. A continuación se puso el método a disposición de la industria de procesamiento a gran escala. Su objetivo consistió en lograr que estas mezclas de péptidos fuesen aprovechables por los sectores dedicados a la alimentación, los piensos y la bioquímica (aplicaciones cosméticas y microbiológicas).

La plataforma tecnológica se dedicó a hacer realidad varios beneficios clave. El primero es la explotación: aumentar el interés de varias industrias en los subproductos animales mediante el desarrollo de un nuevo proceso de conversión basado en un método biocatalítico. De este modo se crea un valor añadido representado en la conversión de estos residuos en péptidos hidrolizados útiles, por ejemplo, a modo de aditivos para alimentos o piensos. La grasa y el sebo también pueden aprovecharse en la producción de energía renovable y de sustancias químicas orgánicas.

 

Otro objetivo del proyecto fue la funcionalidad. Los ingredientes nuevos han de satisfacer las expectativas del consumidor para labrarse un espacio en el mercado. Por tanto en el proyecto se trabajó a fin de lograr las características sensoriales necesarias en los ingredientes nutricionales (sabor, aroma y digestibilidad) y así incrementar su potencial de comercialización. Las propiedades funcionales de los aditivos alimentarios creados se investigó mediante métodos de ensayo estándar y nuevos.

 

Además, los socios del proyecto dieron prioridad a la seguridad, para lo cual desarrollaron una serie de técnicas complementarias de bajo coste destinadas a la vigilancia de la contaminación microbiana y nuevas herramientas de seguimiento útiles en la detección de micotoxinas. Estas técnicas y herramientas garantizan que los aditivos se ajustan a la normativa vigente.

 

El proyecto PROSPARE supone un verdadero adelanto debido a que demuestra cómo pueden aprovecharse subproductos animales hasta ahora no comercializables mediante biocatalizadores (enzimas y composiciones enzimáticas) y métodos de bioconversión eficientes. Resulta innovador además en cuanto a su condición interdisciplinaria pues cuenta con especialistas en biotecnología, química, biofísica, inmunología y toxicología y con la experiencia de varios socios industriales que pusieron a prueba las tecnologías propuestas. Las primeras plantas de producción a escala piloto (en Rusia y Bélgica) lograron alcanzar el estándar necesario de productividad y sostenibilidad plenas.

 

Se espera que este progreso tecnológico transforme el tratamiento de los subproductos animales y contribuya a reducir los desperdicios. El aprovechamiento de este tipo de productos bajo condiciones de seguridad garantizada ha supuesto desde antaño un auténtico reto. No obstante, las tecnologías de procesamiento creadas en PROSPARE cumplirán con todos los requisitos de seguridad europeos y lograrán ser económicamente sostenibles.

 

Fuente: Cordis