Un grupo de investigación de la Universidad de Sevilla trabaja en el aprovechamiento del denominado “gas no convencional”. En contra de lo que pudiera dar a entender el nombre de “no convencional”, estos combustibles son similares a los tradicionales, solo varía su ubicación (la mayor parte se encuentra en los mismos yacimientos, aunque a mucha mayor profundidad) y las técnicas para su extracción, pues están atrapados en rocas que hay que fracturar, frente a los hidrocarburos extraídos hasta ahora, que están en rocas muy permeables. Entre los no convencionales hay de varios tipos: el shale gas/oil, de esquisto o pizarra, que son piedras muy porosas; el tight gas/oil sand, que se halla atrapado en arenas compactas, de muy baja permeabilidad y en extensas zonas, los hidratos de metano, que se encuentran en los fondos marinos, y el coalbed methane, o gas metano encerrado en capas de carbón.

 

En muchos casos, estas fuentes se encuentran dispersas y en campos de gas que no permiten plantas convencionales de GTL (Gas-to-Liquids), tecnología que se utiliza para la obtención de mezclas de hidrocarburos líquidos que se asemejan al petróleo. El gas natural tras un proceso de reformado se transforma en gas de síntesis y este se utiliza en el proceso GTL para obtener “petróleo sintético”. Esta tecnología transforma el gas de síntesis (monóxido de carbono e hidrógeno) en una mezcla de hidrocarburos libres de azufre que son útiles para la fabricación de gasolina, diesel o lubricantes de última generación.

 

El proceso GTL es una tecnología ya desarrollada aunque los costes de instalación hacen que sólo sea aplicable cuando los campos de gas son muy grandes. Sin embargo, cuando los campos son pequeños o son de difícil acceso, como en muchos casos ocurre con el gas no convencional, la alternativa son los reactores de microcanales en los que el grupo de investigación de Química de Superficies y Catálisis de la US trabaja desde hace más de seis años.

 

El gas natural no convencional es aquel que se encuentra en yacimientos no comunes de depósitos de hidrocarburos y cuya explotación requiere alta tecnología y cuantiosos recursos financieros. La gran diferencia, según informa el responsable de esta investigación, el catedrático José Antonio Odriozola Gordón, estriba es que este gas natural no convencional no es producido directamente de pozos subterráneos sino de la conversión de productos que no son de utilización directa como los petróleos pesados, “camas de metano” (coal bed), hidratos de metano, etc.

 

Los mayores productores actuales de gas natural no convencional son Canadá, India y Estados Unidos. Sin embargo, el desarrollo de las nuevas tecnologías y los menores costos han conducido a un auge a nivel mundial de nuevos países que se incorporan o inician sus primeras producciones, como China, India, Australia y Europa. Los mayores obstáculos que se le presentan a esta tecnología son el difícil acceso físico a los recursos, la necesidad de grandes cantidades de agua para la terminación de los pozos, el impacto medioambiental y la distancia que separa los recursos de la infraestructura de gasoducto existente.

 

El mayor productor de gas no convencional es Estados Unidos con un volumen actual de 5000 millones de pies cúbicos diarios provenientes de “camas de carbón” o “Coal Bed Methane (CBM).

 

El declive de los campos tradicionales llevó a las petroleras estadounidenses a aplicar las nuevas técnicas de extracción del shale gas, con las que han logrado el rejuvenecimiento de los viejos campos y que en poco tiempo se haya invertido la tendencia a la baja de la producción. El nuevo oro negro ha llegado en un momento en que las reservas probadas de gas natural se estimaban en 60-70 años (con las nuevas reservas, EE UU se autoabastecerá durante 100 años).

 

Por otra parte, comenta Odriozola, el titular de la consultora IHS Cera, Daniel Yergin, precisó que “las reservas de gas no convencional en la franja inferior de EE.UU. llegan a 4.000 trillones de metros cúbicos, mientras que en la superior son de 16.000 trillones de metros cúbicos, lo que calificó como un enorme potencial”.

 

Los próximos 10 años serán claves para el fortalecimiento de la explotación del gas no convencional. Se piensa que será la revolución energética de la primera mitad del siglo XXI, y la independencia energética de muchos países que tienen estos tipos de yacimientos de “gas”. El desarrollo de procesos catalíticos flexibles y adaptados a la producción debe permitir la explotación de fuentes de gas no convencional de tamaño medio o pequeño, alejadas de gaseoductos de modo rentable haciendo uso de la tecnología de reactores de microcanales.

 

Plan Nacional de Investigación.

 

El lunes 12 de noviembre, el catedrático de Química Inorgánica José Antonio Odriozola participará en una mesa redonda sobre el Plan Nacional de Investigación, Desarrollo e Innovación dirigida al Personal Docente e Investigador (PDI) en la que transmitirá su experiencia en este tipo de convocatorias.

 

Odriozola ha obtenido proyectos en convocatorias competitivas desde finales de los años 80 del siglo pasado de manera ininterrumpida y considera que este sistema permite la financiación de grupos de investigación, generando conocimiento y al mismo tiempo permitiendo la formación de nuevos científicos que pudieran incorporarse al mundo productivo o al académico una vez completada su formación. ”Estas convocatorias son básicas para mantener un nivel científico mínimo en España, ya que la financiación privada era irrelevante antes y más aún en estos momentos”.

 

En contraposición, este catedrático lamenta que “la política del gobierno disminuyendo los fondos de I+D hasta casi hacerlos desaparecer es incompatible con la economía del conocimiento que dice defender y con el desarrollo del país ya que sin estos planes se condena a la sociedad española a una posición irrelevante en el contexto mundial y a la necesidad de desarrollar una economía basada en el ladrillo con los resultados que están a la vista”.

 

Fuente: Universidad de Sevilla