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Los científicos han demostrado ya las propiedades anticancerígenas y antibacterianas de algunas de estas sustancias
 

Los tensoactivos o tensioactivos (también llamados surfactantes) son sustancias que disminuyen la tensión superficial del agua. Gracias a esta propiedad son muy usados, entre otras aplicaciones, en detergentes comerciales y en productos de limpieza, siendo capaces de desprender la suciedad de tejidos y superficies. Se usan también como emulsionantes en la industria alimentaria, en cosmética, etc.

Los tensioactivos pueden utilizarse, además, como transportadores de ADN en diferentes procesos de transfección génica. Esto es, para introducir nueva carga genética en el núcleo de las células.

“Estamos trabajando en el diseño y caracterización de tensioactivos capaces de atravesar la membrana celular para introducir nuevo material genético dentro del núcleo de la célula, sin que originen ningún problema de toxicidad. Se utilizarán, inicialmente, en mejorar la eficacia del proceso de modificación genética para la obtención de microalgas transgénicas. Para ello colaboraremos con otro grupo de expertos de la Universidad de Huelva”, explica la catedrática de la Universidad de Sevilla María Luisa Moyá, responsable de este proyecto de investigación.
Asimismo, este grupo de científicos ha demostrado con anterioridad las propiedades anticancerígenas y antibacterianas de distintos tensioactivos sintetizados en los laboratorios de la Universidad de Sevilla.

Debido a su extenso uso, los tensioactivos son constituyentes en efluentes municipales y en los correspondientes medio ambientes marinos y de agua dulce que los reciben. Dada la preocupación por su impacto medioambiental, el Grupo de Química Coloidal y Catálisis Micelar de la Universidad de Sevilla viene trabajando desde hace unos años en el diseño y preparación de nuevos tensioactivos biodegradables que, sin perder su funcionalidad, sean respetuosos con el medio ambiente.

“El gran reto consiste en desarrollar tensioactivos biodegradables para disminuir al máximo su impacto ambiental sin que se vea afectada su funcionalidad”, añade la profesora Moyá.

Los investigadores tratan de mejorar también otras propiedades de interés práctico de los tensioactivos como son su capacidad emulsionante, su capacidad para solubilizar especies de carácter hidrofóbico, etc.

El Grupo de Química Coloidal y Catálisis Micelar de la Universidad de Sevilla colabora además con expertos en microbiología y síntesis orgánica de la US, con el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNA), con la Universidad Nacional Autónoma de Méjico y con el Instituto de Tecnología Tallaght (Dublín), entre otros.

Más información: Colloids and Surfaces B: Biointerfaces

 

Fuente: Universidad de Sevilla