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La Comisión Europea adoptó ayer una estrategia dirigida a orientar la economía europea hacia un uso mayor y más sostenible de los recursos renovables. Con una población mundial cercana a los 9 000 millones de personas para el año 2050 y unos recursos naturales finitos, Europa necesita recursos biológicos renovables.

 

La estrategia y plan de acción de la Comisión “La innovación al servicio del crecimiento sostenible: una bioeconomía para Europa” formula un planteamiento coherente, intersectorial e interdisciplinario sobre este asunto. El objetivo es una economía más innovadora y con bajas emisiones, que concilie las demandas de gestión sostenible de la agricultura y la pesca, la seguridad alimentaria y la utilización sostenible de los recursos biológicos renovables para fines industriales, garantizando al mismo tiempo la biodiversidad y la protección del medio ambiente. Por lo tanto, el plan se centra en tres aspectos principales: creación de nuevas tecnologías y procesos para la bioeconomía, fomento de los mercados y la competitividad en los sectores de la bioeconomía y estímulo de una cooperación más estrecha entre los responsables políticos y las partes interesadas.

 

El término de bioeconomía significa una economía que utiliza los recursos biológicos, además de los residuos, como insumos para la producción de alimentos y piensos, y para la producción industrial y energética. La bioeconomía de la UE ya tiene un volumen de negocios de cerca de 2 billones de euros y da empleo a más de 22 millones de personas, el 9 % del empleo total de la UE. Abarca la agricultura, la silvicultura, la pesca, la producción de alimentos y de papel y pasta de papel, además de parte de las industrias química, biotecnológica y energética.

 

La estrategia se basa en tres pilares principales:

- Inversiones en la investigación, la innovación y las cualificaciones en bioeconomía.

- Fomento de los mercados y la competitividad en los sectores de la bioeconomía mediante una intensificación sostenible de la producción primaria, la conversión de los flujos de residuos en productos de valor añadido y mecanismos de aprendizaje mutuo.

- Refuerzo de la coordinación política y el compromiso de las partes interesadas mediante la creación de un grupo de expertos y un observatorio de bioeconomía.

 

Fuente: Delegación de la Junta de Andalucia en Bruselas