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Desde el pasado 2007, la agricultura sostenible española ha experimentado un crecimiento del 230%

 

España se sitúa en el primer puesto de la lista de países que explotan la viticultura ecológica gracias a sus 57.000 hectáreas de terreno dedicadas a ello. Dicho territorio, que representa un 5% dentro del total de viñedo nacional, experimentó un incremento de 3.000 hectáreas a lo largo del pasado 2010, según los datos proporcionados por Helga Willer, miembro del Instituto Suizo de Investigación en Agricultura Ecológica (FiBL).

Por su parte, Italia -con 52.000 hectáreas, equivalentes a un 6% de territorio vinícola explotado de forma sostenible- y Francia-50.000 hectáreas, un 6%- se situarían por detrás de nuestro país. Por su parte, otros enclaves donde la superficie de viñedo ecológico ha alcanzado dimensiones apreciables son Estados Unidos (11.000 hectáreas), Turquía (casi 8.000 hectáreas),Alemania y Grecia (5.000 cada uno). Así, el área total aprovechada para viticultura sostenible, en la que se incluye la destinada tanto a elaboración de vino como a la recolección de uva de mesa, llegó a las 220.000 hectáreas a finales de 2010.

 

Mientras que la extensión de viñedos en territorio español es cada vez menor, la agricultura ecológica está viviendo una auténtica ‘explosión’. Y es que, desde el pasado 2007, España ha experimentado un progreso del 230% en esta actividad. Castilla-La Mancha es la región que más activamente está participando en la ‘revolución’, dominando la producción nacional con más de la mitad de su superficie trabajada mediante agricultura ecológica. Se trata de un dato impresionante si se tiene en cuenta que La Rioja, una de las zonas más reconocidas en la producción vinícola, únicamente dedica unas 400 hectáreas a esta labor.

 

La ‘revolución verde’ en la viticultura comenzó en los albores de los años 70 cuando, tras la muerte de su padre, Josep María Albet y Noya se hizo cargo del negocio familiar en el Penedès, Barcelona. Álvaro Palacios, Telmo Rodríguez y Peter Sisseck, otros ilustres productores de vino, no tardaron en subirse a la ‘cresta de la ola’, ayudando a potenciar la evolución de la actividad biodinámica. En la actualidad, son muchas las opciones que permiten a los consumidores disfrutar de un vino sin aditivos.

 

Fuente: ICEX