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Las ventas de vehículos completamente eléctricos e híbridos enchufables aumentan de forma constante en todo el mundo, Europa incluida. Estos vehículos a motor, también de uso particular, pueden recargarse mediante una fuente externa de electricidad como un enchufe normal o un punto de recarga.

 

Cabe por tanto preguntarse si la infraestructura eléctrica europea está preparada para absorber un aumento importante de estos vehículos respetuosos con el medio ambiente. Las redes de distribución eléctrica actuales no se diseñaron para abastecer este tipo de servicio. Una popularización abrupta de los vehículos eléctricos que no se acompañe de la coordinación del abastecimiento necesario para cargar sus baterías podría generar problemas graves en las redes eléctricas convencionales, sobre todo en las de distribución local.

 

El proyecto financiado con fondos europeos MERGE («Mobile Energy Resources in Grids of Electricity»), dirigido por DEI, la empresa pública eléctrica de Grecia, se propuso dar con una solución para la introducción de este tipo de vehículos sin que fuera necesario realizar cambios de gran calado en la infraestructura eléctrica actual.

 

En el proyecto se estableció la prioridad de generar un conjunto de ideas de gestión y control que facilitasen la integración segura de los vehículos enchufables en las redes eléctricas mediante el empleo de la mayor cantidad de energía renovable posible.

 

En este sentido, sus socios diseñaron varias herramientas de simulación informática que aplicaron al análisis del comportamiento de los sistemas eléctricos (generación, transporte y distribución) en vista de la creciente cantidad de vehículos alimentados con este tipo de energía.

 

De este modo detectaron que dicho aumento podría generar diversos problemas como caídas de tensión bruscas en la red de distribución provocados por cargas simultáneas, por ejemplo en la hora punta matutina, o cambios en términos más generales en los perfiles de carga de la red, con consecuencias para la programación de las labores de generación realizada con una frecuencia horaria.

 

El paquete de herramientas de simulación de MERGE permite identificar normativas y políticas necesarias y relevantes y planificar la evolución técnica de la red eléctrica.

 

Los beneficios sociales y medioambientales del proyecto pueden ser de gran calado. El fundamento sobre el que se sostiene la implantación de los vehículos eléctricos enchufables reside en la reducción de las emisiones de CO2 que conllevan y la mitigación del cambio climático correspondiente, aspectos a los que MERGE realiza una contribución importante.

 

Además, los vehículos eléctricos emiten menos ruidos que los convencionales, logrando así una mejora adicional de la calidad de vida, sobre todo en entornos urbanos. A estos beneficios se sumarían los obtenidos por la Unión Europea como agente exportador de tecnologías relacionadas.

 

El proyecto MERGE recibió cerca de 3 millones de euros de financiación europea y finalizó en diciembre de 2011.

 

Fuente: Cordis