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Las técnicas de visualización con fines médicos se sirven de ordenadores para crear imágenes tridimensionales a partir de conjuntos de imágenes. A pesar de que este campo es relativamente reciente ya ha logrado cambiar drásticamente la medicina moderna, pues depende en gran medida de las imágenes tridimensionales obtenidas mediante escáneres de resonancia magnética y tomografía computarizada creados a partir de secciones de imágenes bidimensionales. Casi todas las intervenciones quirúrgicas y tratamientos contra el cáncer en los países desarrollados se basan en esta técnica.

 

No obstante, a pesar de que la medicina emplea estas técnicas de imagen tridimensional, muchos médicos han mostrado cierto escepticismo, una situación que podría cambiar pronto según los resultados de un estudio nuevo que apunta a que incluso los cirujanos con más experiencia pueden beneficiarse de esta tercera dimensión.

 

En el estudio, realizado por el Instituto Fraunhofer Heinrich Hertz (HHI), dedicado a las telecomunicaciones, y el Hospital Universitario de Múnich Klinikum rechts der Isar, se efectuaron experimentos con gafas y pantallas tridimensionales mejoradas que demostraron los beneficios médicos prácticos de estas técnicas, hasta ahora sólo descritos en el ámbito teórico. El equipo de investigación mostró que incluso los médicos más experimentados podrían sacar provecho de los dispositivos de imagen tridimensional.

 

«Los médicos hasta ahora no se animaban a utilizar esta tecnología por las gafas», explicó el Dr. Ulrich Leiner, director del Departamento de Medios Interactivos y Factores Humanos del HHI. En los ensayos realizados durante el estudio se obtuvieron respuestas positivas de unos cincuenta cirujanos a los sistemas tridimensionales con y sin gafas. «La tecnología aún precisa algunos ajustes, pero la que no depende de unas gafas especiales cobrará popularidad en los quirófanos», añadió.

 

El estudio se propuso a raíz de varios progresos recientes en la tecnología de pantalla tridimensional. Ya es posible disponer de modelos de 4K para aplicaciones médicas con cuádruple alta definición. «El siguiente hito será alcanzar la definición ultra alta de 8K. De lograrlo se multiplicaría por dieciséis la resolución de las imágenes de alta definición disponibles en la actualidad», apuntó Michael Witte del HHI en relación a la tendencia actual. El Sr. Witte confía en que las tecnologías tridimensionales sin gafas contribuyan a un progreso importante. «Por ello se consideró adecuado realizar un ensayo científico que evalúe si la tecnología tridimensional ha alcanzado un nivel de madurez que le permita aplicarse en entornos hospitalarios críticos», concluyó. Durante su estudio invitaron a cirujanos del Departamento de Cirugía del Hospital Klinikum rechts der Isar para probar la última generación de dispositivos tridimensionales.

 

Los cirujanos participantes utilizaron cuatro sistemas de pantalla distintos: bidimensional, tridimensional con gafas y sin gafas y un dispositivo de espejos que sirvió como modelo tridimensional «ideal». Las imágenes se obtuvieron a través de cámaras endoscópicas en un procedimiento quirúrgico normal simulado. Los médicos también aplicaron diez puntos de sutura con hilo y aguja en una herida en la cavidad abdominal. Tal y como sucede en los procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos, los cirujanos no podían ver directamente sus manos sino que dependían de la pantalla para guiarse.

 

«Los resultados fueron sorprendentes: el sistema tridimensional con gafas permitió reducir el tiempo de operación en un quince por ciento y aumentar considerablemente la precisión. Los movimientos de la mano eran más precisos que con el modelo bidimensional. Hasta donde tengo conocimiento esta mejora no se había experimentado en cirujanos nunca antes», afirmó el profesor Hubertus Feuáner al describir el sistema preferido. Este cirujano ha llevado a cabo miles de operaciones en sus más de treinta años de trabajo en el Klinikum rechts der Isar. «Antes, los médicos con más experiencia eran los que mostraban un mayor escepticismo frente a la tecnología tridimensional, y no sólo porque no ofreciese apenas beneficios tangibles, sino porque que muchos no se encontraban cómodos mirando a una pantalla y preferían confiar en su propia experiencia», afirmó el Dr. Silvano Reiser, colega del Sr. Feuáner y profesor universitario.

 

El modelo sin gafas también causó buena impresión y los participantes en la prueba consideraron su calidad comparable a la de las tecnologías bidimensionales. «Por desgracia, el sistema que desarrollamos no se alzó con el primer puesto en la clasificación. Pero en la primera prueba práctica médica “intensa” se mostró prometedor pues nos invita a dedicar esfuerzos a la tecnología fundamental de seguimiento ocular, mediante la que varias cámaras siguen los movimientos de ambos ojos y se muestra en cada uno de ellos una imagen distinta. Esto crea una ilusión tridimensional sin necesidad de llevar gafas», afirmó Leiner. Ambos investigadores prevén un gran futuro para las tecnologías tridimensionales: «El estudio demostró que los cirujanos ya empiezan a plantearse como opción las tecnologías tridimensionales y realimentará el debate entre los escépticos. Además será necesario realizar pruebas en otros campos de la medicina.»

 

Sin duda, la introducción de tecnologías nuevas en las terapias quirúrgicas han modificado los procedimientos intraoperativos habituales, sobre todo en cuanto a la información que tiene a su disposición el equipo de cirugía. La visión directa de la mesa de operaciones se está sustituyendo por información visual indirecta mostrada a través de sistemas ópticos y pantallas. Esto conducirá a lograr procedimientos más rápidos y no invasivos que permitan una recuperación más rápida para los pacientes.

 

Fuente: CORDIS