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Investigadores de siete países han descubierto la importante implicación de una proteína en el mantenimiento de la salud del corazón, lo que identifica una posible diana terapéutica para abordar la hipertrofia cardiaca

El trabajo, que publica la revista ‘Nature’, ha estado coordinado por el grupo de Stuart Cook del Medical Research Council de Londres y el investigador del IRB Lleida Daniel Sanchís, y en él también han participado científicos del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Parque Científico de Barcelona.

Los investigadores han identificado la proteína EndoG, que no tienen los corazones hipertróficos, como “elemento clave” en el análisis y el pronóstico de algunas enfermedades del corazón.

El corazón se protege a sí mismo de la muerte celular ‘apoptosis’ regulando de forma diferente a otros organismos su deterioro, por lo que los investigadores intentan conocer cómo evitar que las células cardiacas mueran, cómo intervenir en esta destrucción celular y cómo alargar al máximo la vida de estas células.

En este proceso, el descubrimiento del “papel fundamental” que juega la EndoG se centra en que dicha proteína se mantiene abundante en un corazón adulto normal, algo que no sucede cuando el tejido cardiaco está dañado.

La hipertrofia cardiaca es un mecanismo de adaptación del corazón al aumento del trabajo cardiaco producido en circunstancias normales o patológicas, aunque también puede darse en ausencia de un estímulo y, si es excesiva, causa la muerte de las células cardiacas y el aumento de fibras de colágeno.

Ello puede comprometer la función del corazón y favorecer la aparición de insuficiencia cardiaca, una de las principales causas de mortalidad e incapacidad del mundo.

Fuente: Europa Press