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Investigadores del Grupo de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Sevilla (US) estudian nuevos sistemas basados en la transmisión de señales a través de la piel. Para ello utilizan dispositivos de comunicación inalámbrica que permiten el intercambio de datos entre diferentes sensores portables colocados sobre el cuerpo

En este sentido, los miembros del equipo de investigación trabajan ya, en palabras de la profesora Laura María Roa, en el desarrollo de dispositivos que pueden ser aplicados a la monitorización de pacientes que necesiten ser supervisados en un entorno doméstico con un máximo de seguridad y mínimos costes, dentro de los contextos actuales de sostenibilidad económica y ambiental.

Según ha informado en un comunicado la Fundación Descubre, el estudio comenzó en el año 2008 y se enmarca dentro del proyecto de excelencia ‘La piel como medio de transmisión en dispositivos portables (Pimetrans), que está liderado por la catedrática de Ingeniería de Sistemas y Automática de la US, Laura María Roa. “Nos centramos en las comunicaciones entre los dispositivos inteligentes portables. El objetivo es el uso de nuestra propia piel como medio de transmisión. La metodología que se está aplicando para el desarrollo del proyecto es el análisis mediante modelado electromagnético de las características eléctricas de la piel como medio de transmisión físico de bioseñales”, explica.

Con estos modelos, se obtendrán expresiones sencillas y útiles para el diseño óptimo de los sistemas de comunicación intracorporales. “Hoy día analizamos la manera de hacerlo con garantía y seguridad, modelando de forma personalizada las características eléctricas de la piel”, afirma la investigadora.

Esta técnica de comunicación podrá trasladarse al ámbito sanitario a través de la implementación de redes cuyos dispositivos biosensores se comuniquen entre sí utilizando el canal de transmisión natural formado por la propia piel. El dispositivo central enviará los datos a través de un enlace externo a un centro asistencial remoto, donde las principales variables clínicas del paciente serán monitorizadas durante las 24 horas, permitiendo el diagnóstico y la terapia en tiempo real.

De esta forma, se consigue reducir considerablemente el consumo, y por ende, aumentar la autonomía de la batería de los dispositivos biosensores, evitando que el paciente tenga que cambiarla con frecuencia. Esta cualidad cobra aún mayor importancia si los dispositivos biosensores se encuentran implantados en la piel. En resumen, los modelos propuestos “permiten la personalización, de forma que se tienen en cuenta las características cutáneas propias de cada individuo, lo que favorece la optimización del posterior diseño tecnológico”, matiza Roa.

Fuente: Europa Press