Facebooktwittermail

 

 

Estas colmenas están especialmente indicadas para los meses de diciembre a marzo y para cultivos de invernadero y aire libre.

 

 

La empresa almeriense Biobest ha desarrollado una línea de investigación para la comercialización de colmenas de invierno para abejorros elaboradas con poliespán que garantizan la correcta polinización de los productos agrícolas incluso a bajas temperaturas.

 

Estas colmenas están especialmente indicadas para los meses de diciembre a marzo y para cultivos de invernadero y aire libre, ha informado en un comunicado la Fundación Descubre.

 

Los expertos de Biobest han elegido el poliespán, un material muy utilizado en las bandejas de envasado de frutas, verduras o carnes, y en las fachadas, suelos o cubiertas de edificios como aislante térmico, por sus condiciones para guardar la temperatura.

 

El responsable de investigación y desarrollo de la empresa, Jorge Hernández Rodríguez, ha explicado que este material “tiene un bajo coeficiente térmico” y, según los estudios realizados, “es diez veces mejor aislante que el cartón y cinco que el plástico ondulado, elementos tradicionales en la elaboración de colmenas”.

 

En invierno, cuando las temperaturas mínimas de un invernadero pueden situarse en torno a los 5 ó 6 grados, disminuye la vida útil de los abejorros y, por tanto, su productividad.

 

Con el aislamiento de la colmena y el aumento de la temperatura se logra que la actividad de estos insectos no se vea mermada.

 

Otra novedad que influye en el aumento de la temperatura es el diseño de la estructura de la colmena, que permite introducir tres nidos de abejorros al mismo tiempo, con colonias de entre 250 y 300 insectos cada una.

 

“Al ubicar varios nidos en una misma colmena se genera calor”, aunque es necesario garantizar “un eficaz sistema de ventilación que evite una excesiva subida de temperatura”, ha precisado el experto.

 

Esta colmena de invierno, cuya duración mínima es de cuatro a seis semanas, está formada por una caja de poliestireno expandido o poliespán, una tapa, una botella con azúcares para proporcionar alimento a los abejorros, los nidos y unos orificios en su base y en la parte superior que garantizan el intercambio de aire.

 

Tradicionalmente, los agricultores, en función del tipo de cultivo, confiaban en las abejas, en el trabajo manual o en tratamientos con hormonas para polinizar sus productos agrícolas.

 

Desde hace unos años, el abejorro común -Bombus terrestris- ha desplazado estas prácticas, originando un nuevo tipo de polinización, la biológica, ha añadido la Fundación Descubre.

Fuente: Besana Portal Agrario