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El dispositivo, que también protege los tejidos frente a infecciones, evita la aparición de complicaciones como fístulas o hernias

 

La Unidad de Gestión de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Universitario Virgen del Rocío, dirigida por el doctor Javier Padillo, ha patentado un kit que protege y acelera el cierre de las grandes heridas abdominales. Se trata de un dispositivo integrado por una malla, un sistema de vacío, y un sistema de gomas que permite el cierre de grandes defectos de la pared abdominal, evitando la aparición de hernias o fístulas, dos de las complicaciones más frecuentes tras este tipo de cirugía.

El dispositivo resulta de gran utilidad para personas que han de someterse a grandes intervenciones abdominales que pueden resultar agresivas, debido a la complejidad de la patología que requiere la cirugía. El Hospital Virgen del Rocío atiende 30 operaciones de este tipo al año, habitualmente por accidentes de tráficos y peritonitis graves, aunque afortunadamente no todas precisarían el uso del sistema.

Los cirujanos Rosa M Jiménez-Rodríguez y Felipe Pareja han dirigido los estudios previos para el desarrollo y puesta en marcha del kit. Así, tras probarlo en dos pacientes y observar que ofrece un resultado satisfactorio en febrero de 2013, los profesionales presentaron la solicitud de patente española a nombre del Servicio Andaluz de Salud y la Universidad de Sevilla, con idea de extenderla a nivel internacional a principios de 2014.

 

Este kit evita que el paciente tenga que someterse a repetidas operaciones para el cierre de la pared abdominal y ahorra mucho tiempo de estancia hospitalaria, añade Jiménez-Rodríguez.

 

En su desarrollo, han tenido en cuenta crear un sistema complejo que permita el cierre de las grandes incisiones sin tensión ni daño de la fascia muscular del paciente (un tejido poco elástico que recubre el músculo). De esta manera, se coloca en la herida para acceder a la zona, protegerla y favorecer la formación de nuevos tejidos estructurales, vasos sanguíneos y, finamente, la cicatrización. Por su parte, el sistema de gomas ejerce una tensión que aproxima y cierra el tejido celular subcutáneo y la piel sobre la fascia muscular.

 

Por la forma de colocación de las gomas y el resto de componentes, logran minimizar el número de pacientes con fístulas y que sufran hernias. Además, el procedimiento permite que no aumente la presión intraabdominal y evita otra complicación, el síndrome compartimental, derivada de la disminución del flujo sanguíneo a las vísceras abdominales, y que pone en riesgo la vida del paciente.

Otros sistemas

En la actualidad, los cirujanos optan por dejar abierta las grandes heridas mediante un sistema llamado Abthera. El doctor Pareja, coordinador de la Unidad de Cirugía de Urgencias, explica que este “es un mantenedor para que ese abdomen quede abierto, y puntualiza que una vez que sana la infección y el paciente deja de acumular líquidos, hay que quitarlo y cerrar definitivamente y ahí es donde utilizamos nuestro dispositivo.

 

No obstante, los cirujanos pueden encontrarse con dificultades ya que el cuerpo de estos pacientes suele hincharse debido tanto a la inflamación que sufren en el interior del abdomen como al tiempo que llevan encamados e intubados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). “Es como si su piel se hubiera convertido en un corsé para una persona que ha engordado.

Además, la piel de su abdomen pierde la elasticidad necesaria para cerrar la herida, se queda retraída como una goma que se hubiera estirado demasiado”, continúa Jiménez-Rodríguez.

 

Para abordar esa situación y cerrar definitivamente, los cirujanos suelen utilizar el llamado sistema ABRA, que emplea unos tensores colocados en perpendicular a la incisión que atraviesan completamente la pared abdominal del paciente. En este caso, Pareja explica que “aunque los casos de uso publicados son pocos, se ha detectado un porcentaje importante de fístulas intestinales y hernias, así como de mortalidad”.

 

De ahí que los cirujanos empezaran a trabajar en 2012 en el desarrollo de un nuevo dispositivo que mejorase los puntos débiles de los actuales.

 

Premio del MIT

Hasta la fecha, el nuevo dispositivo ha despertado el interés de algunas empresas y ha logrado un reconocimiento de la edición en español de la revista del Massachusetts Institute of Technology (MIT Technology Review), en su convocatoria Innovadores Menores de 35 Años.

 

La cirujana Rosa M Jiménez-Rodríguez ha sido una de los 10 innovadores españoles distinguidos por esta prestigiosa institución estadounidense. En opinión de Gregorio Rodríguez, profesor de Neurocirugía de la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia Nacional de Medicina y del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 España, el proyecto de Jiménez-Rodríguez resulta “innovador, ingenioso y de gran impacto” además tener un gran potencial de repercusión en el mundo empresarial.

 

De hecho, varias empresas multinacionales del sector ya han mostrado su interés en el nuevo sistema que utiliza la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía General del Hospital Universitario Virgen del Rocío. Si se materializa el apoyo de alguna de ellas para desarrollar a nivel comercial el kit a través de un acuerdo de licencia y hacer accesible la tecnología a nivel mundial, podría estar en el mercado en un año.

 

Mientras tanto, los profesionales siguen trabajando en el control de los pacientes sobre los que se aplique para realizar un seguimiento a corto y medio plazo, además de evaluar su efectividad a gran escala.

 

Fuente: Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales