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Científicos de las áreas de Alimentación y Ecología de la Universidad de Cádiz han constatado que en el caladero de Barbate, entre el Cabo de Trafalgar y Punta Gracia, hay entre cinco y ocho especies de algas con un alto potencial para ser comerciales.

 

La crisis en el sector pesquero ha llevado a la localidad gaditana de Barbate, tradicionalmente dedicada a la pesca, a estudiar otras fuentes de riqueza del mar, como son las algas, cada vez más demandadas para la alimentación, la cosmética o la medicina.

 

Científicos de las áreas de Alimentación y Ecología de la Universidad de Cádiz han constatado que en el caladero de Barbate, entre el Cabo de Trafalgar y Punta Gracia, hay entre cinco y ocho especies de algas con un alto potencial para ser comerciales.

 

Lo han hecho tras una investigación sobre la flora de esta parte del litoral gaditano que se inició en el 2009 y que durante un año, con inmersiones de buzos incluidas y con la colaboración de la Cofradía de Pescadores de Barbate, ha estudiado la morfología del lecho marino, su hidrodinámica, sus corrientes y cómo los diferentes tipos y poblaciones de algas evolucionan.

 

Así han presentado hoy en Barbate el “Estudio de biodiversidad de la flora marina en Barbate, con potencialidad comercial”, un trabajo que ahora continuará con una fase experimental con el objetivo de que finalmente llegue a constituirse como una nueva fuente de riqueza para este municipio gaditano.

 

“En las estructuras que ponen las almadrabas crecen fortuitamente gran cantidad de algas, que los pescadores tiran al mar. Eso está bien porque así continúan su ciclo de reproducción, pero hay una parte de ellas que es consumible y nosotros podemos aprender de lo que pasa fortuitamente para hacerlo de forma controlada”, explica la profesora Consuelo Guerra, una de las responsables de este proyecto. Consuelo Guerra explica que Barbate tiene así posibilidades para utilizar su tradición pesquera y sus industrias conserveras, en un nuevo nicho en el cultivo, la producción y la comercialización de algas.

 

Entre las especies que han hallado y que podrían formar parte de este proyecto está la Laminaria, que tiene una elevada demanda especialmente en el mercado oriental y la halymenia, como productoras de esporas con muy buenos resultados nutricionales.

 

Sus posibilidades de comercialización, según Consuelo Guerra, abarcan no sólo el campo de alimentación o la cosmética, sino también el medicinal porque hay algas que tienen incluso principios antitumorales.

 

Fuente: Besana