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Investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) pretenden desarrollar, mediante un proyecto de excelencia de la Junta de Andalucía dotado con 335.000 euros, un banco de germoplasma de girasol con mayor contenido de fitoesteroles en semillas para producir aceites más saludables.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Entre los factores de riesgo para estas enfermedades se encuentra un nivel elevado de colesterol en sangre, particularmente de colesterol-LDL.

El colesterol es el principal esterol presente en animales. Sus equivalentes en plantas son los esteroles vegetales o fitoesteroles, que presentan una gran similitud química y funcional con el colesterol. Los fitoesteroles han sido empleados tradicionalmente en la industria cosmética y farmacéutica, si bien el principal interés sobre estos compuestos se debe a la aparición de aplicaciones en el campo de la alimentación, inicialmente como aditivos o ingredientes alimentarios naturales, y más recientemente como unos de los principales productos de la nutracéutica, una nueva ciencia que estudia los efectos terapéuticos de los componentes de los alimentos.

Los firoesteroles y los niveles de colesterol

A mediados de la década de 1950 se descubrió que los fitoesteroles poseían la propiedad de reducir los niveles de colesterol en animales y humanos. Desde entonces se han sucedido numerosos estudios que han confirmado el efecto de los fitoesteroles en la dieta en la reducción de los niveles de colesterol LDL y la mortalidad causada por enfermedades coronarias.

A raíz de estos estudios, los fitoesteroles empezaron a ser considerados como compuestos con un excepcional interés farmacológico y nutricional, si bien, debido a su baja solubilidad, su administración debe realizarse previa transformación en sus correspondientes ésteres, que presentan asimismo gran valor fisiológico en la reducción de los niveles de colesterol. Su utilización comercial en alimentos enriquecidos comenzó en 1995 en Finlandia, donde se lanzó al mercado por primera vez una margarina enriquecida con fitoestanoles (Benecol®, Raisio Plc., Raisio, Finlandia). En la actualidad, se puede encontrar en el mercado un amplio espectro de productos enriquecidos con fitoesteroles y fitoestanoles, que incluye margarinas, quesos, bebidas lácteas, o incluso pasta.

La principal fuente natural de fitoesteroles en la dieta son los aceites vegetales y sus productos derivados (margarinas, etc.), Aunque los aceites vegetales, entre ellos el aceite de girasol, son la principal fuente de este compuesto, no hay investigaciones para evaluar su variabilidad en germoplasma de girasol y mejorar genéticamente el contenido de fitoesteroles en las semillas.

Asimismo, tampoco se ha estudiado en profundidad la optimización de los procesos industriales de extracción de aceite a partir de semillas de girasol y refinado del mismo para minimizar la pérdida de estos compuestos que ocurren durante ambos procesos.

Nuevos métodos

Por este motivo, investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), liderados por Leonardo Velasco, pretenden desarrollar un banco de germoplasma de girasol con mayor contenido de fitoesteroles en semillas y/o con nuevos perfiles de estos compuestos; y comprobar nuevos métodos de extracción y refinado de aceite de girasol para minimizar la pérdida de fitoesteroles. “Ambos objetivos persiguen, en definitiva, la obtención de aceites de girasol más saludables y con aplicaciones en el campo de la nutracéutica”, asegura Velasco.

“Al igual que ocurre con otros compuestos presentes en las semillas, por ejemplo ácidos grasos o tocoferoles, la cantidad total y perfil de fitoesteroles dentro de una determinada especie vegetal está determinada tanto por el genotipo de la planta como por factores ambientales. En el caso del girasol, no obstante, apenas se han realizado hasta la fecha estudios sobre variabilidad genética y ambiental para contenido total y perfil de fitoesteroles en semillas”, asegura.

Más información: agroalimentario.citandalucia@juntadeandalucia.es

 

Fuente: Fundación Descubre